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miércoles, 13 de julio de 2011

Diálogo y servicio, evitan el divorcio

Existe un tipo de ruptura que es la más cruel e irresponsable y es la desaparición y el abandono, es el “hasta nunca jamás”.

¿Por qué alguien puede llegar a odiar a alguien a quien se supone que amó? En algún tramo de este tremendo cambio debe de haber tremendos engaños y tremendas mentiras. Desde el principio, puede ser que nunca amó y que la pasión y el deseo se confundió con amor.

O puede que se trate de una enorme decepción por una gran humillación.

Tal vez el principio de todo puede estar del lado de la indiferencia, de no dar importancia, de no atender las necesidades psicológicas, físicas, morales y espirituales

En otro artículo en el que traté el tema del matrimonio vimos que el amor romántico tiene tres elementos básicos que son: la protección, el cuidado y el sexo y que cuando falla o desaparece alguno de estos elementos pues lo que queda no es precisamente amor, exceptuando el caso de las altas edades o en la senectud, en que por razones obvias lo más importante resulta ya, la protección y el cuidado en las parejas.

Entonces, no es sólo la atracción lo que mantiene juntas a las parejas, sino que el cuidado mutuo también juega un papel.

Tal cuidado emocional puede operar en cualquier relación.

Una madre alimentando a su bebé es el prototipo primario de tal cuidado.

Se sugiere que el mismo sistema de cuidado innato entra en acción cuando tenemos la urgencia de responder a una llamada de auxilio, ya sea de nuestra pareja, nuestro hijo, nuestro amigo o un desconocido en situación de riesgo.

El cuidado emocional en una pareja romántica aparece de dos modos principales: proveyendo una base segura en donde cada integrante pueda sentirse protegido, y ofreciendo un refugio seguro en donde cada integrante pueda enfrentarse al mundo.

Idealmente ambos integrantes deberían ser capaces de alternar fluidamente de uno a otro rol, proveyendo refugio o recibiéndolo, de acuerdo a las necesidades.

Tal reciprocidad marca una relación saludable.

Nosotros suministramos una base segura siempre que vamos al rescate emocional de nuestra pareja, ayudando a resolver un problema angustiante, otorgando calma o sencillamente estando presente y escuchando.

Una vez que sentimos que una relación nos ofrece una base segura, nuestras energías están más libres para enfrentar desafíos.

Un sentido de seguridad mayor parece liberar una abundante dosis de atención y energía frente a las necesidades ajenas.

La gente segura es más propensa que otras a ocuparse activamente del cuidado de sus relaciones, ya sean las madres ayudando a sus hijos, la pareja romántica ofreciendo apoyo emocional a su compañero que se siente en dificultades, el cuidar de parientes ancianos, o el ayudar a un desconocido necesitado.

El cuidado fluye más plenamente cuando nos sentimos seguros, en posesión de un fundamento estable que nos permite sentir empatía sin sentirnos desbordados.

El saberse cuidado nos libera para cuidar a los demás, y cuando no nos sentimos cuidados, no podemos cuidar bien a otros.

Hoy en día, la neurociencia argumenta que cuando una necesidad primaria no es satisfecha, digamos el contacto sexual o el cuidado del otro, entramos en un estado constante de insatisfacción, que puede manifestarse sutilmente como una vaga frustración, o visiblemente, como un rencor continuo.

Estas necesidades primarias, cuando se ven frustradas, se infectan. La señal de tales descontentos neurológicos son los primeros síntomas de una relación en peligro.

familiasur.org

lunes, 4 de julio de 2011

Educar en la sexualidad...

María Elena Caballero (Docente)

Existe una pregunta inevitable que suele aterrar a los padres: el origen de los bebés Conviene que sean ellos quienes respondan estas dudas. ¿Cómo? Con cariño, paciencia, preparando la respuesta y cuidando las palabras elegidas.

Es bastante probable que algún día en que estemos tranquilamente viendo televisión, leyendo o cocinando, nuestro hijo pequeño suelte con toda naturalidad la pregunta a veces tan temida: “Mamá, ¿de dónde vienen los bebés?” Tenemos que estar preparados y con las respuestas previamente pensadas, ya que no merece ser un momento de nerviosismo.

Experiencia de sexualidad

Hay que tener en cuenta que los niños, a esta edad, son muy pequeños como para contar con una experiencia de la sexualidad. No pueden, por lo tanto, adivinar que el desarrollo de su cuerpo los capacitará para dar vida y entregarse en una relación amorosa. Por ello, como todavía no existe, los padres no podemos apoyarnos en esa experiencia de sexualidad de los chicos.

Por otro lado, los hijos perciben que los gestos de ternura entre sus padres son buenos, que el cuerpo recibe y da amor y que eso brinda felicidad.

El niño adquiere experiencia, principalmente, por lo que ve. Sus preguntas surgen cuando ve una embarazada en la calle, una foto o un comercial en televisión. Si bien sus interrogantes serán directos y sin reservas, necesitamos ser cuidadosos con nuestras respuestas, que elaboraremos con cariño y naturalidad.

Las palabras certeras

El lenguaje que empleamos es clave, porque determinará si ayudamos o no a que nuestros hijos resuelvan sus dudas. Por ello, recurrimos a la verdad y no inventamos fábulas, está claro que las cigüeñas y París quedaron muy fuera de moda. Es normal que queramos preservar su inocencia, pero conocer el verdadero origen de la vida en absoluto hará que la pierdan.

Nuestro hijo necesita respuestas reales, pero adaptadas a su capacidad de comprensión. El hecho de haber reflexionado previamente sobre lo que le vamos a decir nos permitirá evitar confusión en las respuestas, que pueden incomodar al niño y hacerle sentir que se ha metido en un tema tabú.

También podemos explicarle que es muy positivo hablar de estos temas con papá y mamá, sin comentarlo con sus amigos, para dejar que sus padres lo hagan.

Las preguntas en torno al nacimiento de los bebés pueden ser muchas y variadas; depende en gran medida de la curiosidad del niño y de algunas situaciones a las que haya estado expuesto.

En todo caso, es nuestra función como padres responder a sus inquietudes. Además, es una oportunidad que no conviene retrasar porque, si no, será otro, quizá menos preparado o con menos cariño, quien le aclarará esas dudas: un amigo, la tele, un afiche en la calle… Hablar a nuestros hijos del amor humano, la afectividad y la sexualidad es imprescindible para que su desarrollo sea completo y armónico.

familiasur.org

Aprendiendo a vivir por imitación...

Biológicamente desde la concepción, el embrión se desarrolla y crece imitando los códigos genéticos de sus padres y ancestros.

El bebé, desde que nace, se desarrolla y crece imitando las acciones y las actitudes de sus tutores emocionales, sean sus padres o no, y posteriormente, las acciones y actitudes que suceden en su entorno diario.

De acuerdo a lo anterior, es en la familia en donde genética y actitudinalmente, nos hacemos. La actitud y el ejemplo que impactamos en nuestros hijos representa, a mi manera de ver, la principal responsabilidad de los padres.

No comento sobre la genética porque es menos importante, porque normalmente no podemos hacer nada con ella sino transmitirla y ya. No existen actos de voluntad o de conciencia que la alteren normalmente.

Sí sabemos que además de la apariencia física transmitimos tendencias –que no leyes absolutas–, y claro que también sistemas operativos absolutos, pero repito, no son cuestiones de voluntad o de conciencia, son razones biológicas.

En donde radica la mayor importancia es en donde existen razones de voluntad y de conciencia, y esas dependen de nuestros actos que se convierten en ejemplo a copiar por nuestros hijos y por la sociedad, porque los seres humanos vivimos imitando a los demás, consciente o inconscientemente. Nos guste o no, lo aceptemos o no, nos sucede todos los días.

Nuestros cerebros tienen mecanismos subconscientes que copian en milésimas de segundo las expresiones y emociones ajenas. Así nos damos cuenta de lo que sienten los demás y podemos contagiarnos de esos sentimientos, como sucede en lo que se denomina empatía. De esta misma manera nos influenciamos en acciones determinadas, copiadas primero y básicamente en el plano subconsciente.

Entonces, todos nosotros imitamos valores y anti-valores en el seno familiar, como primera y primordial enseñanza en nuestras vidas. Si papá se pelea con los vecinos y mamá habla mal de sus vecinas, ¿cómo vamos a aprender el valor de la amistad?

Si papá le da de patadas al perro y mamá de escobazos al gato, ¿cómo podemos aprender el valor del amor por los animales? Si papá y mamá pasan junto a gente necesitada y los ignoran, ¿cómo vamos a aprender el valor del amor por los semejantes y la solidaridad con el dolor humano?

Si papá llega cansado del trabajo y mamá no lo atiende por ver la tele, ¿cómo vamos a aprender el valor de la responsabilidad? Si llegamos felices porque obtuvimos un logro para nosotros importante en la escuela, y nuestros papás están muy ocupados y no le dan importancia, ¿cómo vamos a aprender el valor de la comprensión?

Y si mamá oculta que compró algo para que papá no se moleste, ¿vamos a aprender de esta manera el valor de la honestidad? Y si papá llega tarde porque estaba con sus amigos y descubrimos que fue porque estaba con otra mujer, ¿podremos aprender el valor de la lealtad?

Todo lo que menciono, y miles de cosas más, pasan y muchas nos han pasado como hijos o como padres. El resultado de ellas es la escala de valores que todos utilizamos actitudinalmente a todas horas.

No nos equivocaríamos si pensamos que el mundo está como está porque en nuestras familias, por el incremento de distractores tecnológicos y compromisos laborales y sociales, estamos perdiendo el tiempo básico y elemental para dejarnos imitar en lo correcto como un medio insustituible de sembrar valores que es nuestra obligación y nuestra responsabilidad con Dios y con la sociedad.

Permitámonos la satisfacción de ser imitados en bien y para el bien y, a partir de nuestra familia y con nuestra familia, contribuyamos a seguir formando valores en nuestra sociedad.

familiasur.org

lunes, 27 de junio de 2011

Debaten por qué a los chicos les cuesta tanto escribir sin faltas

El lenguaje de chats y las diferencias socio económicas afectan el aprendizaje.


La dificultad para aplicar las reglas aprendidas a los textos, la colocación de tildes en las palabras, el uso de celulares y chats y las diferencias socioeconómicas son algunos de los problemas que enfrentan los alumnos de escuela primaria en el proceso de aprendizaje de la escritura.

En una evaluación sobre caligrafía y ortografía realizada por la Unesco, la Argentina obtuvo una de las peores notas en relación a los desempeños de alumnos de tercer y sexto grado de América Latina: los estudiantes cometieron un error cada 10 palabras y presentaron dificultades a la hora de mostrar su caligrafía manual en un texto.

“En los últimos tiempos nos hemos vuelto muy pragmáticos, utilizando diversas estrategias. Sabemos que los chicos aprenden de distinta manera: mientras algunos al leer registran y se acuerdan por haber leído, otros necesitan escribir la palabra para retener su ortografía”, explica Cristina Carriego, doctora en Educación de la Universidad de San Andrés y vicedirectora del colegio Pestalozzi.

Otra de las cuestiones clave es “trabajar la conciencia de la posibilidad de error. Lo importante es que los chicos al llegar a escribir un sonido parecido –como la c, la s o la z–, se pregunten y tengan conciencia de que hay más de un camino a seguir y no todos son correctos”, argumenta Cecilia Cancio, licenciada en Ciencias Pedagógicas.

Si se piensa la alfabetización como construcción, los alumnos pasan por diversas etapas en las que la manera de escribir va transformándose de lo auditivo a la aplicación de las reglas. Los estudiantes de primer grado, por ejemplo, escriben “moscito” en lugar de mosquito. “En segundo grado ya no se ve” el mismo error, apunta Carriego.

El uso del lenguaje de los mensajes de texto y del chat también influye en las dificultades de aprendizaje. A los alumnos de quinto o sexto grado muchas veces “les cuesta diferenciar que en un texto académico, en una carta o un cuento no pueden poner la q con apóstrofe para reemplazar la palabra que”, explica la docente Cristina Ashardjian. Lo mismo ocurre con el uso del procesador de texto. “Influye mucho la utilización de la tecnología porque los chicos argumentan que lo que escriben se entiende igual”, agrega la docente.

Los mismos que pueden escribir muy bien en un espacio formal, se descuidan en espacios más informales: no usan tildes ni mayúsculas y abrevian palabras. “Entienden las diferencias pero no las aplican”, sostiene Cancio.

Por último, las especialistas reconocen que las diferencias de recursos socioeconómicos también se presentan como dificultades a la hora de aprender a escribir. “Inicialmente el aprendizaje de la escritura ortográfica tiene una fuerte relación con el nivel socioeconómico y el capital cultural de las familias”, asegura Carriego, quien como tesis doctoral analizó cuatro escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires a través de una evaluación escrita a los alumnos de segundo grado.

Sin embargo, instituciones con un estatus similar “pueden generar mayor o menor valor agregado en el aprendizaje”, especialmente considerando que el conocimiento de la ortografía “requiere de procesos de enseñanza explícitos”, continuó Carriego. “Esto marca la importancia de la escuela, de lo que pasa en el aula y de las condiciones institucionales que deben compensar las diferencias de capital social y cultural”.

“En las escuelas públicas con poblaciones de menos recursos hay mucho para trabajar, mucho por hacer y se pueden lograr grandes cosas. Los chicos tienen capacidad de aprendizaje, a algunos les costará más pero se puede”, concluye

Clarin.com

La medicina avanzó, pero se perdió el trato personalizado

100 años de la Sociedad Argentina de Pediatría. Reconocidos pediatras recuerdan cómo cambió la atención en un siglo: de curanderos a operaciones intrauterinas. Y reclaman volver a acompañar al paciente, algo difícil hoy por las presiones del sistema.




Enfermedades de Niños se llamó la primera cátedra de pediatría universitaria, creada en 1883. Poco después, en 1911, se fundó la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), muchos años antes que sus pares europeas. De todas maneras, y más allá de lo avanzado del país en la materia, era una época en la que no existían vacunas ni antibióticos. Cien años han pasado. Un abismo para el ejercicio de la profesión que comenzó entre comadronas y niños expósitos. Sin embargo hoy, que pueden realizarse complejas intervenciones intrauterinas, elegir el sexo del bebé o vacunarse contra enfermedades que antes mataban de a miles, los mismos profesionales dicen que no todo anda bien, y que la gran falla actual tiene que ver con la atención. No se trata de echar culpas a los pediatras sino al sistema, a la presión de la obras sociales, a la demanda inagotable de los servicios públicos.

“Nosotros atendemos pacientes que tienen 90 años por delante, debemos atenderlos bien. Lo esencial es invisible a los ojos. Por eso, se debe ser lo más amplio posible dentro de una atmósfera de humanismo. Eso implica un ambiente adecuado y un tiempo lógico. Con los chicos hay que ver lo global, la historia clínica desde el nacimiento, si hasta influye que haya sido un embarazo deseado”, dice Margarita Ramonet, actual presidenta de la SAP.

Teodoro Puga, 85 años, ex presidente de la SAP, contrapone una anécdota de 50 años atrás, cuando ejercía en el hospital de Wilde: “Vinieron varios chicos con los dientes manchados, y todos vivían en Villa Azul. Como era algo muy raro fuimos al lugar. Claro, habían cubierto las calles con baterías dadas vueltas. Estaban todos intoxicados con plomo. Así que le pedimos a la municipalidad que por favor asfaltara las calles”.

Pero ese es el final. Para recorrer la historia de todo este siglo se han reunido cuatro glorias de la pediatría local: Puga, Gustavo Berri (85, también ex presidente de la SAP), Angel Plaza (80) y Donato Depalma (83), además, historiador. Entre todos están armando un libro que cuenta la historia de la SAP. Es difícil seguirlos en la charla. Se apasionan con anécdotas, recuerdan viejos colegas, van y vienen en el tiempo.

Puga, por ejemplo –que fue secretario de Salud de la Ciudad, además de pasar por la Casa Cuna, el Pirovano y abrir el Garrahan–, recuerda que a los chicos deshidratados les decían toxicosos, y a los desnutridos graves, distróficos, aunque también los llamaban “pata de cabra”, porque tenían el sacro pegado. “Teníamos que convencer a los padres para que los dejen internados. Al principio costaba pero al mes se los llevaban contentos porque estaban gorditos”. Y cuenta algo maravilloso. Estando en el hospital de Wilde notaba que la gente no llevaba a sus hijos allí, y se dio cuenta de que era porque preferían que fueran atendidos por curanderos (“tenían más peso que nosotros”). Así que se le ocurrió hacer una reunión entre todos: médicos, vecinos y curanderos, para entrar en confianza, compartir conocimientos y repartir roles. Funcionó.

Plaza recuerda que la primera vez que entró “al Niños” (así llaman todos al hospital Gutiérrez) fue cuando tenía 4 años y un cuadro de difteria. En 1953 fue practicante y en el 2005, jefe del Departamento de Medicina. “¿Tuviste difteria?”. Sus colegas se sorprenden, y es que la enfermedad, más que frecuente por aquellos años, hizo estragos. Había que entubar, y hacer la traqueotomía rápido. Como con la poliomielitis. Todos recuerdan el uso del pulmotor, que había algunos a palanca, y que si no había o no andaban, los chicos se morían, así nomás.

Depalma recuerda la situación de los chicos no deseados. Y cuenta la historia de la ex Casa Cuna, el actual hospital Elizalde. Saca el tema porque supo ser amigo de un famoso “niño expósito”: Benito Quinquela Martín. “Yo soy un hijo de contrabando”, le dijo el pintor alguna vez con pesar.

Berri, creador de la famosa frase “Por un niño sano en un mundo mejor”, y presidente del Congreso Internacional de Pediatría de 1974 (“Vinieron 7.000 pediatras de todo el mundo, hasta los médicos descalzos chinos”), detalla las historias del “Niños” y el Garrahan, y le rinde homenaje al gran maestro Carlos Gianantonio. Recuerda que al crearse la SAP los chicos morían de tos convulsa, sarampión, rubeola, desnutrición y diarrea. Interviene Plaza: “Eran épocas en las que muchas veces lo único que se podía hacer era sentarse a mirar al chico, contener a la familia y prometerles volver. Así se hacía la ronda de pacientes. No había medicamentos. Sólo se podía esperar la evolución natural de la enfermedad. Por eso lo importante era acompañar”. Algo de eso es lo que falta hoy.

Clarin.com

jueves, 16 de junio de 2011

Cercanos al Día del Padre...una reflexión sobre el don de la paternidad


Igual que como leímos en una colaboración anterior la madre cumple con roles vitales para la formación y educación de sus hijos y su papel es insustituible, el padre tiene roles de capital importancia que también son insustituibles.

El auténtico padre es: protección y dirección, es guía e instructor, es respeto y conducción, es comprensión y consejo, es amistad, amor y entrega.

Es el complemento y el completo de la educación formal que reciben los hijos en el seno del hogar. Es la educación más importante que recibe un ser humano. En la escuela y en las universidades aprendemos a servir. En nuestros hogares aprendemos a vivir.

Sustento lo anterior, además de otras cuestiones, en lo dicho por Albert Einstein “No debemos convertir el intelecto en Dios, es verdad que su musculatura es muy poderosa pero carece de personalidad y es que su función no es tanto la de dirigir, sino la de servir.”

La personalidad, el carácter, la manera de ser, la inteligencia emocional, el así nací y así soy, eso, como queramos llamarlo, se forma básica, principalmente y casi en su totalidad en el crisol familiar, bajo la responsabilidad absoluta de mamá y papá.

Nuestra actitud en la vida en general, nuestras actitudes para enfrentar la enorme diversidad de problemas y contingencias diarias, nuestras actitudes para relacionarnos convenientemente con los demás dependen básica y primordialmente de los sentimientos sembrados por nuestras mamás y encauzados por la guía y los consejos de papá.

La protección ese factor fundamental que nos brinda papá en etapas de nuestro crecimiento, ya fuera de los amorosos brazos maternos, que nos permite alimentarnos, vestirnos, instruirnos, tener un techo, estar sanos, practicar deportes etc. y que nos aporta seguridad.

La dirección que es precisamente el cauce de nuestras inquietudes, ilusiones y temores.

La guía en las cuestiones que ignoramos pero que papá domina y lo convierte en instructor o mentor.

Vestido con el traje de respeto confeccionado por mamá, la diferencia absoluta del carácter y lo grueso del tono de voz, lo fuerte y poderoso que vemos a papá nos infunde un enorme respeto, que el auténtico padre aprovecha como base de lanzamiento para la conducción familiar. Con respeto y amor a los suyos no con violencia.

Papá comprende, el también fue niño y un a ratos desorientado adolescente, joven dinámico muy estudioso o no, trabajador inteligente y también fue hijo y recuerda con agrado los desplantes de amistad de su padre y con secreto resentimiento los malos y a veces injustos tratos recibidos.

El auténtico padre comprende y sabe que su dirección y guía tienen un camino, tienen una forma esplendorosa, tienen una fórmula única que se llama consejo.

Que nos da papá cuando nos da un consejo…Nos da parte de si mismo…nos da lo que ha sufrido y lo que ha gozado…nos da lo que le fue mal y lo que le fue bien…lo que hizo y lo que debió hacer…n general, sus éxitos y sus fracasos…nos da su experiencia de vida!.

Dicen los expertos que un simple consejo es un buen ejemplo de lo que significa instruir, de lo que significa ayudar a otros a desarrollarse, y que este arte se practica de persona a persona. El núcleo de la instrucción y el perfeccionamiento, dicen, es el arte de aconsejar, y la efectividad de esos consejos, gira sobre la empatía y la capacidad de centrar la atención sobre los sentimientos propios, para compartirlos.

Entonces para ayudarnos a desarrollarnos el padre auténtico utiliza el consejo, que es la misma arma que utilizamos entre amigos verdaderos; siempre nos aconsejamos. Y cuando esa arma es utilizada por papá amigo su efecto es totalmente trascendente.

Papá como verdadero amigo nos aconseja con toda la fuerza de su experiencia, con toda la fuerza que sus recuerdos emocionales le proporciona, pero además con toda la intención que su amor por nosotros predispone.

El auténtico padre deja un hueco enorme cuando se va…nos quedamos sin amigo guía……sin amigo consejero…¿ y ahora que?…pues solo extrañarlo e imitarlo y convertirnos en protectores , guías y consejeros de nuestros hijos.

familiasur.org

Enfermedades que pueden comenzar en la adolescencia


Enfrentarnos al mundo y tomar las decisiones es duro. Se necesita sobre todo fortaleza de espíritu para muchos conflictos que nos salen al paso.

Por ejemplo, los medios masivos de comunicación nos han transmitido una imagen del hombre y de la mujer perfecta. Estos prototipos son los que tenemos en la cabeza cuando buscamos un novio o una novia y hasta cuando nos evaluamos. Y puede hacernos mucho daño.

A veces nuestra autoestima es baja y queremos ser como otra persona, tanto, que nos rechazamos. Unido a algunos problemas familiares, miedo al rechazo y la búsqueda normal en la adolescencia, se han registrado cada vez más casos de anorexia y bulimia, especialmente entre adolescentes mujeres. Son enfermedades más o menos recientes en las que ¡nosotros mismos nos hacemos daño!

ANOREXIA

  1. Miedo excesivo a subir de peso

  2. Comer mucho menos que antes

  3. Pérdida de la menstruación (amenorrea)

  4. Pérdida excesiva de peso

  5. Imagen devaluada del cuerpo

BULIMIA

  1. Miedo a subir de peso

  2. Atracones de comida

  3. Vómitos autoprovocados a escondidas

  4. Menstruación irregular

  5. Sentimientos de culpa

La anorexia y la bulimia empiezan por la mente pero dañan el cuerpo. La anorexia puede ser mortal: de cada 10 pacientes, 2 mueren en un periodo no mayor a 20 años y hace falta un tratamiento multidisciplinario y especializado para lograr una recuperación.

La bulimia daña los dientes, la garganta y el esófago. Si hay desequilibrio electrolítico se puede requerir hospitalización. La anorexia y la bulimia han tomado dimensiones alarmantes y algunos consideran que están al nivel de epidemia.

ENFERMEDADES VENÉREAS

Aproximadamente desde el siglo XVII las enfermedades venéreas se hicieron comunes. Primero por las malas condiciones sanitarias y después por el libertinaje. En Europa, los sistemas morales decayeron y hubo algunos personajes como, a finales del siglo XVIII el marqués de Sade, que promovieron la promiscuidad sexual.

Estas actitudes son destructivas y autodestructivas, se trata a los demás y a uno mismo como objeto de placer.

Las enfermedades venéreas (más de 25) se transmiten por contacto sexual y quienes tienen relaciones sexuales con múltiples personas corren mayor riesgo de contagiarse Los reportes médicos nos indican que están en alarmante aumento por la rotación de parejas.

Las enfermedades venéreas son causadas por bacterias o virus. Las primeras pueden ser curadas, pero las causadas por virus no, (como el SIDA)

Pensar en el placer total incluso en contra de las personas, el cario o el compromiso nos daña. El uso del condón no compensa el amor, ni garantiza el interés real por alguien con nombre y apellido, mucho menos la fidelidad. Además, es posible que falle, no puede ser un recurso para seguir con una vida de relaciones sexuales solo por la atracción del momento, sin amor, sin interés por la persona con la que me involucro.

Las personas infectadas con el VIH y los enfermos de SIDA necesitan todo el apoyo. La presencia médica y moral a los que sufren es indispensable. Actualmente todavía no existe una cura pero se está investigando

El SIDA ha sido llamado la peste del S XX por su desenlace mortal. La sociedad está pendiente de su desarrollo y los posibles métodos de cura. EN las relaciones promiscuas es más probable que se contagie.

Quienes promueven las relaciones sin amor ni compromiso, están sacrificando al ser humano. Una persona es capaz de vincularse con otra de manera fiel y permanente.

familiasur.org

lunes, 13 de junio de 2011

Celos: revelan una inseguridad interior

Rebeca Reynaud

Los celos son un fenómeno universal, pero no se manifiestan por igual en todas las personas. La historia personal y familiar, los factores constitucionales y el uso de la propia libertad, determinan el carácter que se va formando en cada ser humano. Por eso se dice que el carácter de un hombre es su destino.

Los celos están arraigados en la estructura caracterológica, motivan la conducta humana y forman parte de las pasiones irracionales del hombre o de la mujer, porque salen del campo de la conciencia y del manejo personal.

Los celos se presentan en algunas parejas, pero también los hay a nivel de amistad o a nivel familiar. Cierto tipo de celos son normales, como el caso del niño que se encela porque se le da más atención a un hermanito que a él; y en este caso se puede educar en generosidad, haciendo razonar al niño en la necesidad de la solidaridad y la unidad familiar.

Los celos normales pueden surgir ante la evidencia de infidelidad. Los celos anormales y el amor neurótico se presentan donde hay una inseguridad básica. Se sospecha de la persona amada –duda– y todo el día se le molesta con el tema de los celos.

Cuando una persona sospecha y no tiene pruebas, se trata de celos anormales, patológicos; hay un sentimiento de inseguridad muy profundo, al que se añade la incapacidad de amar y un desprecio por sí mismo. Si no se corrige a tiempo, se va al fracaso sin remedio.

Existen también los celos profesionales, que no son verdaderos celos sino envidia. ¿Qué es lo que los separa? ¿Cuándo es envidia y cuándo son celos? La persona celosa tiende a ser envidiosa y viceversa. En ambos hay un sentimiento de pertenencia.

La envidia parte de sentir que una persona tiene bienes que deseamos y que no poseemos. Se envidia un medio que tiene otro individuo: cualidades físicas, espirituales o intelectuales, dinero y objetos que dan prestigio o halagan la vanidad.

En los celos, otra persona tiene valores y cualidades de las que uno carece. Lo que se busca es aquello que se teme perder, el fin mismo. Inmediatamente se produce una situación de autocrítica: “¿En qué soy inferior?, ¿por qué él o ella tiene esta situación y yo no?”.

La hostilidad del celoso se dirige contra supuesto el rival que quita algo que se cree nos pertenece. El celoso puede provocar lo que no quiere cuando exagera su postura.

Una vez que los celos han tomado posesión de la persona, ejercen una fuerza compulsiva sobre ella. Difícilmente un marido conseguirá seguir mirando con los mismos ojos a su mujer, una vez que le han insinuado una duda acerca de su fidelidad. Y es que la sospecha envenena la mente: una vez que ha entrado en ella, transforma todos los datos en indicios y todos los indicios en pruebas.

Interiormente, el celoso está inseguro, teme perder el objeto o la persona amada, cree no poseer las cualidades que tiene su rival. Los celos invariablemente forman parte del amor neurótico. Como base está un cuestionamiento personal, detrás de la falta de fe en la permanencia y continuidad de la pareja existe una falta de fe en sí mismo.

Una mujer le dijo a su novio:

–No me quieres porque no estás celoso.

Esto se relaciona con los celos institucionalizados. En algunas culturas es necesaria una demostración de celos (real o ficticia), como demostración de amor.

Se da el caso de que la mujer tenga celos del trabajo o de los amigos del marido. Aquí la mujer tiene un fuerte sentido de posesión. Piensa que está perdiendo la atención de él. En esta relación se establece un dominio sumamente agresivo, tratando incluso de romper su vida.

En el mundo de las mujeres que trabajan, se ven maridos celosos de la actividad que desempeña su esposa, pero el hombre tolera más este tipo de celos que los que se generan en la entrega de la intimidad.

En el amor maduro hay conocimiento, cuidado y respeto hacia el ser querido. En el amor neurótico no hay estas características y el sujeto se siente ofendido y abandonado. Aquí la atención está centrada en las propias necesidades más que en las necesidades del otro. No se pregunta: “¿Qué necesitas?”, sino “¿por qué no me satisfaces?”... No hay libertad personal.

El hombre que elige una mujer coqueta, o la mujer que elige un hombre con donjuanismo –conquistador de mujeres desde siempre–, se está creando problemas, la elección madura garantizaría la fidelidad, la exclusividad y el respeto mutuo.

Cuando un hombre pide a su novia la “prueba de amor” y luego se llega a casar con ella, toda la vida sospechará que “lo volvería a hacer con otro”.

La persona celosa no es consciente de la minusvalía que tiene de su propia persona y de los reproches que se hace permanentemente; llevarlo hasta allí podría ser útil. En ocasiones los celos se mezclan con la venganza o con la violencia. Muchas obras de la literatura nos muestran casos así.

familiasur.org

Autoestima del niño: consecuencia del amor de los padres

Sheyla Morataya

Conozco un niño precioso de cinco años, con ojos de un azul profundo, que cautivan. Su cabello es rubio cenizo y su figura es muy menuda para un niño de su edad. Físicamente es un niño hermoso, cuya belleza se ve opacada por la forma en que se enfrenta a la vida a su tierna edad.

Le da temor quedarse con alguien que no sea su hermana o uno de sus padres. Cuando descubre que su papá lo ha dejado por un momento, comienza a llorar; le tiene un miedo espantoso a los payasos y se siente incapaz de aprender a nadar.

Además, cuando los niños se divierten en los juegos de patio, él lo piensa mucho antes de lanzarse por un deslizadero, es incapaz de tomar una decisión por sí mismo y a su edad está totalmente lleno de miedos e inseguridades. Una de las razones que pueden afectarlo, es que sus padres se separaron cuando tenía tres años.

Conozco otra niña que es muy amiguita de él y es todo lo contrario. Tiene cuatro años, es audaz, sin llegar a ser intrépida, inicia las conversaciones con los adultos y siempre está buscando cosas nuevas para aprender. Cuando de jugar con otros niños en los juegos de patio se trata, ella está a la cabeza, para ser la líder. Sin ser una belleza del otro mundo, muestra una presencia y seguridad en ella misma que invitan a admirarla.

Sus papás están juntos, se aman y la niña lo expresa constantemente: “Papi ama a mamá”. Creo que esto es lo que afirma su seguridad, el ejemplo que el otro niño de cinco años no tiene son esas raíces llamadas amor, las que aseguran la autoestima para toda la vida.

¿Por qué es tan importante que en un matrimonio, un esposo y padre muestre ante sus hijos el amor, respeto y admiración que siente por su esposa?, ¿por qué es tan importante que él, no siendo tal vez naturalmente cariñoso, haga el esfuerzo de mostrarse como tal, por el bien de la estabilidad emocional de sus hijos?

Según los estudios de la psicología evolutiva moderna es el padre el encargado de asegurar en cada niño los sentimientos de aceptación que va a tener hacia sí mismo, a medida en que crezca; así como los sentimientos de seguridad para sentirse capaz de ejecutar actos tan simples como la apertura hacia el inicio de lo que serán sus relaciones humanas y el aprendizaje social.

La autoestima, como componente de la personalidad, es de naturaleza afectiva, es un asumirse, quererse y empezar a manifestarse a uno mismo, desde muy tierna edad, al sentirse amado y aceptado por el propio padre. Por esto es importante que el papá del niño que está por nacer participe de su bienestar afectivo-emocional, desde el mismo momento en que es notificado con la maravillosa noticia de que su mujer está embarazada.

Escuchar la voz masculina del que será su guía y maestro para la vida, brindará sentimientos de seguridad en el niño. Si bien es cierto que es importante que el recién nacido sea cargado y amamantado por su madre al nacer, no es menos importante que el padre lo tome en sus brazos, lo arrulle y lo bese, para trasmitirle el sentimiento de ser bien recibido. Al pasar del tiempo, esos sentimientos se aseguran al contemplar la relación papá-mamá.

Con el trato que el padre da a la madre, el niño o la niña van formándose su propio concepto de lo que debe ser una relación humana entre un hombre y una mujer. El niño ve como su padre acoge y ama a su madre, y eso se extiende hasta su ser infantil, haciéndole sentirse amado y merecedor de la felicidad. Por esto es tan importante que el niño tenga una figura masculina en su vida.

¿Estaré exagerando yo con mi insistencia de mostrar al niño lo que es el amor, a través de las caricias entre ambos padres y de aprovechar cada oportunidad que tengamos para cargarlo y besarlo?, ¿sabes lo que es ver a un niño afectivamente mutilado, con apenas tres años?

Quizás te interese este corto relato: Rusia es uno de los países en el mundo en donde miles y miles de niños son abandonados cada año. Al ser abandonados por sus progenitores por diferentes causas, son llevados y puestos en orfanatos en donde se dice que cuidan de ellos, y esperan hasta que son adoptados por almas generosas.

Si entras a la sección de infantes y miras atentamente a sus rostros, verás sobre todo tristeza y ausencia de saberse humano. Cuando tratas de cargarlos se asustan, tienen miedo, ya que pasan días y días enteros en esas cunas, sin saber lo que es una mirada tierna, un abrazo humano, un beso.

Nadie se encarga de asegurarles la autoestima, y, a medida que pasa el tiempo, sus posibilidades de incorporarse como seres estables en la sociedad escasean. Estos niños no conocen lo que es el amor, y mucho menos saben lo que es sentirse merecedor de la felicidad.

Éste es sólo un ejemplo de muchos que puedo dar, con el ánimo de que pienses seriamente cómo están como pareja, dando esa educación tan de fondo a sus propios hijos. Y, como es sabido que nadie puede dar lo que no tiene, es importante que cada uno de los progenitores analice cómo está su salud emocional y su autoestima.

A continuación escribo algunas señales que indican que se es una persona con una autoestima sana:

  1. Te sientes a gusto con ser quien eres; con tus facciones y con tu cuerpo.

  2. Eres espontáneo para salir al encuentro de los demás. No eres excesivamente tímido o tímida.

  3. Te gusta asumir retos y tomar iniciativas.

  4. No permites que tus propios miedos bloqueen tus relaciones humanas.

  5. Tienes metas definidas y te sientes capaz de realizarlas.

  6. Las diferencias en tu matrimonio las superas sin hacer una enorme hoguera o mostrar infantilismos.

  7. Buscas constantemente crecer en madurez, para educar mejor y conservar la armonía en tu propio hogar.

Su Santidad, Juan Pablo II (QEPD), en su libro Queridísimos jóvenes, le dice a la juventud que no hay nada que se pueda alcanzar si no hay madurez. Formar y lanzar hijos sanos al mundo requiere que haya de por medio dos personas, dos voluntades, dos pasiones mentalmente maduras, para poner en el mundo mejor calidad de seres humanos.

Las generaciones de nuestro tiempo nos hemos diferenciado por ser personas enfocadas en gran medida a nosotros mismos, a nuestros propios sueños y ambiciones profesionales, o a nuestros propios dolores y fracasos. No sólo eso, nos hemos vuelto perezosos con respecto a la educación humana.

Muchos no nos tomamos el tiempo para orar, meditar, o detenernos a observar nuestros defectos. Muchos defectos y actitudes inmaduras pueden desaparecer si se corrige o comienza un proceso de sanación de la propia autoestima.

A cada uno le ha sido regalada toda una dote de talentos para triunfar y experimentar la felicidad en la vida. Los talentos que no son ayudados a ser descubiertos y puestos en acción de una manera apropiada, hacen que muchas veces nos atrofiemos y andemos moviéndonos por la vida a un paso mediocre o miedoso.

Como padres de las generaciones ultra modernas de hoy, es preciso que tomemos conciencia de que educar hoy no es lo mismo que educar como se educaba hace apenas 30 años. Hoy hay que competir con la tecnología y el pensamiento materialista, así como con la carrera de a ver quién tiene el mejor cuerpo.

Conozco un niño que hoy tiene cinco años, tiene los ojos de un azul profundo y una belleza que tienen pocos, y sin embargo, no puede encontrar el camino de su autoestima, de quererse a sí mismo. Piensa en tus hijos, ¿no te suena conocida esta historia?

Fuente: familiasur.org

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