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lunes, 31 de enero de 2011
La familia y la violencia
“A mi no ve va a pasar”, suele ser lo que se dice sobre muchas situaciones relacionadas con la violencia. Y es que nadie quiere sufrir de la violencia, ser violento ni que sus hijos adolescentes sean violentos. Bien lo dice el significado que se puede encontrar en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “la violencia es la acción contra el natural modo de proceder”. La palabra violencia procede del latín violentia, que significa hacer las cosas por la fuerza.
La violencia provoca violencia. Incluso quien es víctima de violencia en otras circunstancias es victimario: él mismo es violento. Quien realiza actos violentos suele hacerlo motivado principalmente por su afectividad: emociones como pueden ser los celos, la envidia, el enojo o el rencor toman por asalto a la persona y la llevan a una espiral de violencia. La violencia refleja desamor. De la indiferencia, los celos, la envidia y la falta de perdón se llega al odio que tiene su manifestación en la violencia. En muchas ocasiones la violencia ocurre por el uso de drogas, por la ingesta inadecuada de alcohol y por otras faltas de equilibrio en la propia vida. La violencia no suele venir sola y la persona violenta quiere decir algo más.
La violencia puede ser una salida fácil, pero es una salida falsa para quien se siente aislado, acorralado, atemorizado o indefenso. Curiosamente, el violento se siente muchas veces víctima, está triste, no se siente querido. Cuando tiene oportunidad de defenderse o de hacerse justicia él mismo, lo hace con agresividad y violencia.
La violencia en el entorno y en los medios de comunicación
¡Parece que está de moda la violencia! Esto es un disparate pero es parcialmente cierto. En el entorno suele haber muchos ejemplos de violencia: la violencia en las ciudades es tema de conversación frecuente, la inseguridad para los ciudadanos ha aumentado por múltiples causas que no analizaremos en este artículo; en la televisión ha aumentado el uso de la violencia en programas de todo tipo incluidos los noticieros, las caricaturas y los anuncios publicitarios. ¡Está en todas partes! Casi podríamos decir que la cultura que los medios de comunicación sensacionalistas quieren promover está inmersa en individualismo y violencia. De cada uno de nosotros depende el no actuar así, el rechazarla, pero no cabe duda que estamos expuestos a esos mensajes que nos bombardean muchas veces cada día, y a nuestros hijos también.
Ante esta cantidad de mensajes repetitivos que muestran violencia, es importante que todos los miembros de la familia platiquen sobre los contenidos de los medios de comunicación, que sepan que no son neutros sino que tienen siempre un efecto en cada uno de nosotros y tratar de que cada uno pueda ser crítico sobre lo que vio o escuchó para que sea más consciente de lo que quiere que una película, un programa o una escena o imagen le deje como aprendizaje o como elemento a incorporar a su personalidad. Cada uno decide si enriquece o no su personalidad y con qué valores la enriquecerá y la formará.
Prevención: contraatacando la violencia desde la familia
Por otra parte, algunos han perdido la preocupación por las consecuencias del propio actuar. Sin embargo, la realidad nos muestra claramente que todo lo que hacemos tiene unas consecuencias. La familia es el lugar ideal para que desde chicos se aprenda esta lección que es de gran utilidad a lo largo de la vida.
Cuando se pierde el cariño, el respeto, la consideración y la comprensión hacia el otro entra la tristeza y se deja el terreno fértil para la violencia. Un camino para evitar ser violento está en construir relaciones interpersonales sólidas y de buena calidad con nuestros familiares y amigos. La buena comunicación, el interesarse por lo que es más importante para el otro, la empatía, el asegurar suficiente tiempo para convivir, el dar oportunidad a todos de expresarse, el no hacer coaliciones en las familias (hacer subgrupos, dividiendo a la familia), el no ceder al deseo de tener uno o más consentidos y el reconocer, amar y aceptar a cada uno tal cual es, es un antídoto para evitar la violencia y otros fenómenos indeseables como las adicciones y los problemas de alimentación. La clave está en darle a cada uno un lugar importante, aunque las personalidades no hagan tanta química como quisiéramos.
Precisamente hay personas que tiene temperamentos más vulnerables a la violencia. Es importante conocer a cada uno de los hijos para poder ayudarle a identificar las principales tendencias de su temperamento para poder compensarlas mediante el desarrollo de una personalidad atractiva, interesante y virtuosa que supere los excesos o defectos del propio temperamento.
Por otro lado, cuando los padres se esfuerzan por no ser violentos, cuando ellos mismos, la mamá y el papá, juntos y cada uno por su lado, viven de manera armoniosa y pacífica, es más fácil que los hijos sean también pacíficos. La imitación influye en la educación de los miembros de la familia. Los adultos no deberían olvidar que durante toda la vida pueden ir convirtiéndose en mejores personas y que la educación es un proceso que no termina durante la vida, continuamente podemos educarnos, sacar lo mejor de nosotros mismos mediante la vivencia de los valores, desarrollando las virtudes.
Debe elegirse a los amigos. Nadie es perfecto, todos cometemos errores y tenemos defectos, estamos aprendiendo mientras recorremos la vida, pero es importante asegurar que no se reciben malas influencias de quienes nos rodean. Esto es particularmente importante en la pubertad, en la adolescencia y en la juventud, que son edades en las que la persona está formando su criterio y está llena de curiosidad y de ideales e idealizaciones. Muchas veces la adicción a las drogas, el alcoholismo o el inicio temprano de la vida sexual activa se vieron influenciados, entre otros factores, por las amistades.
¿Qué hacer con un hijo violento?
Si la violencia es querer conseguir las cosas por la fuerza y alterar lo que procede por naturaleza, es importante que el violento emprenda:
1. El desarrollo de otras habilidades, como la negociación, el sentido del humor, o el estudio y el trabajo, para conseguir lo que necesita. Es importante que sea crítico consigo mismo acerca de lo que le interesa para dirigir sus esfuerzos a lo que le conviene, a lo que es bueno para él, a lo que le va a hacer un bien en el corto y en el largo plazo. Los padres deberíamos aprender la habilidad de actuar oportunamente, ni antes ni después, para que el hijo no sienta que nos hemos adelantado a él, hay que esperar a que él tenga las iniciativas o ayudarle a despertarlas de manera que sea suyo el mérito, no del papá o de la mamá.
2. El desarrollo de la virtud mediante la vivencia de los valores. Lo que es propio de la naturaleza humana es buscar encarnar las virtudes, tender a todo aquello que enaltece a hombres y mujeres y que nos facilita la vida: la generosidad, la esperanza, la laboriosidad, la responsabilidad, la puntualidad, la sinceridad, la lealtad, la fidelidad, el amor.
En ocasiones, quien es violento no puede salir solo del problema. En el caso de los adolescentes, los padres pueden tomar algunas de las ideas que presentamos a continuación:
a) No debe permitirse que ningún miembro de la familia sea agredido ni verbal ni físicamente. Esto puede llevar a alejarse temporalmente del violento. Toda acción tiene una consecuencia.
b) Es conveniente poner límites. Normalmente los adolescentes están explorando y esperan que los adultos les fijen los límites, les indiquen hasta dónde pueden llegar, qué pueden decir o hacer, qué objetos tomar y qué hacer con ellos, entre otros límites. ¡Los padres no deben olvidar que los adultos son ellos, no sus adolescentes! Para que se respeten los límites debe haber una consecuencia clara cuando se traspasan y el violento puede llegar a perder privilegios (como usar el coche, ir al cine el próximo sábado, jugar en la computadora, entre otros).
c) La ayuda profesional de terapeutas, orientadores, educadores y otras personas con conocimientos atinados y experiencia suele ser imprescindible para resolver problemas de conducta fuertemente arraigados.
d) Trátelo con afecto y cariño, aunque también con firmeza.
e) No le facilite las cosas, no sea su cómplice.
f) Ayúdele a ver las consecuencias de sus acciones y palabras.
g) Hable con él, acompáñelo, no lo sermonee, escúchelo.
h) Perdónelo.
familiasur.org
viernes, 21 de enero de 2011
La economía familiar: verdades y consejos
Los padres deben «hacerse cargo», ya que lo que para ellos es una minucia, para su hijo pequeño puede ser excesivo dinero.
• Para educar en la planificación y la responsabilidad hay que evitar “extrapagas” o dar dinero al niño “a la carta”, es decir cuando lo pide para un fin concreto.
No se debe dar al niño dinero para salir hoy, o para el cine, sino darle puntualmente (normalmente cada semana) una cantidad para él.
• Los padres deben hacer un esfuerzo en tomar la iniciativa, acordarse de darlo cuando corresponde y sólo en ese momento. Esperar a que el niño lo pida es acostumbrarle a vivir bajo el lema “quien no llora no mama”.
• Por supuesto sólo uno de los padres da el dinero y el niño sabe desde un principio que no puede esperar nada del otro.
El matrimonio cara a los hijos debe ser un bloque indisoluble que actúa como tal, y no como “papá por un lado y mamá por el otro”. Lo contrario priva al niño de uno de sus bienes más preciados, la seguridad. Además se le acostumbra a manipular a sus padres para sacar provecho e intentar “tomar el pelo” a los dos.
• Ni se premia con dinero, ni se paga a los hijos. Cuando conviene premiar por algo, se hace a posteriori y mediante regalos, nunca con promesa-chantaje y con dinero.
Comunicación constructiva al final consiste en la encarnación de esas reglas de juego, ese reparto de papeles y ese diseño programático para un proyecto compartido: la familia.
2. Disciplina personal para no saltar a destiempo, bien delante de los hijos o ante extraños. En la trastienda se discute lo que se quiera, pero en el escenario uno dice y el otro, aunque le repugne, en ese caso concreto, tiene la misión de apoyar, de cubrir al que está actuando, por el bien de los hijos y por el bien del matrimonio.
Aquilino Polaino. Psiquiatra, vivirenfamilia.net, 2005,07-12
Homeschooling o Educación en casa
La Familia: su rol en la política y economía
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NOTAS
Este texto ha sido extraído del artículo Democratie et Valeurs. Quelle stratégie dans une société pluraliste?, publicado en la página http://perso.infonie.fr/le.feu/
Michel Schooyans: autor de numerosos libros sobre temas de familia, organismos internacionales y demografía además es profesor Emérito de la Universidad de Lovaina, Bélgica.
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1. A Treatise on the Family, Cambridge MA, Harvard University Press, 1993 (1ª ed. 1981).
2. Le Monde del 1 de agosto de 1999.
3. Cf. Claude MARTIN, L'après divorce. Lien familial et vulnérabilité, Presses Universitaires de Rennes, 1997.
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Vacaciones en familia...¿ cómo las organizamos?
lunes, 17 de enero de 2011
Constelaciones familiares
“El corazón de aquel que ha comprendido que lo presente está en resonancia con lo pasado, tanto en lo bueno como en lo malo, late en sintonía con el mundo”. Bert Hellinger.
Las constelaciones familiares realizan una función de ordenamiento de la energía del sistema familiar. Así es como definiría esta técnica, reestablece el orden familiar a través del amor.
Se trata de que a través del inconsciente estamos ligados a nuestros padres, y ellos a los suyos, etc. Si algo falló en nuestros abuelos, la energía queda bloqueada y no fluye, con lo que nosotros la vivimos también aunque no seamos conscientes.
La constelación familiar actualiza los desequilibrios ocultos existentes en nuestro árbol genealógico. Por ejemplo, si hay algún miembro de la familia que está olvidado o apartado porque los demás niegan su existencia, todo el sistema familiar sufre una presión enorme a nivel inconsciente.
Las muertes inexplicables, las normas de la familia transgredidas, la homosexualidad rechazada, los miedos profundos, los acosos sexuales sufridos, etc. de nuestros progenitores se trasladan y se transmiten a los descendientes hasta que de alguna forma no se resuelvan aceptando su existencia.
Las constelaciones familiares identifican el conflicto y lo sacan a la luz, con la consiguiente sanación.
La base está en que la familia es una unidad en sí misma. Si el sistema familiar tiene alguna parte desequilibrada, todas las partes quedan afectadas. Es la fuerte sensación de pertenencia a un grupo al que no puedes fallar; haces lo que sea para que sobrevivir y seguir perteneciendo al grupo.
En otras palabras, la conciencia y la psique se transmite de generación en generación. Existe una conciencia de clan. La liberación de la persona pasa por el reconocimiento de sus lazos ancestrales.
Las constelaciones familiares tienen que ver con la casa 4 en Astrología —la casa que está más abajo de la carta natal, en el fondo—, la cual habla sobre nuestras raíces familiares, nuestra base afectiva, nuestro inconsciente profundo. También tiene que ver con la compleja casa 12.
Como dice Bert Hellinger “No somos individuos separados, en el fondo estamos unidos. Es, sin duda, en ese nivel donde se produce una comunicación de alma a alma… El alma sobrepasa al individuo por mucho”.
Es el amor el sanador de todo el movimiento que reestablece el orden familiar, el contacto de alma a alma.
Realización de una constelación familiar
Expongo las palabras del mismo Bert Hellinger, el cual explica cómo se lleva a cabo una constelación familiar.
“Es un trabajo de grupo. Trabajo en público, en una gran sala. El constelado, aquella persona que quiere resolver un problema, acepta subirse a un escenario y yo voy a escenificar, literalmente, su problema introduciendo a su alrededor distintos personajes que representarán los miembros de su familia. Normalmente, suelen ser los padres, hermanos y hermanas… y el propio paciente. Escoge, entre el público, a las pesonas que van a encarnar a sus seres mñas cercanos.
Evidentemente, estas personas no saben nada del paciente ni de su familia. Después de atribuir los papeles, el paciente coloca, en el escenario, a cada uno en el lugar que le parece más justo. La persona que representa a la madre, por ejemplo, se coloca frente a la que representa al hijo y ésta, a su vez, da la espalda a la hermana. El paciente determina la orientación de sus miradas, las distancias entre ellos y lo hace de manera intuitiva. Después, se coloca en un lugar apartado y observa en silencio.
A través de la constelación, es fácil verificar, tanto sensorial como emocionalmente, que las personas escogidas para encarnar a los miembros de la familia del paciente se sienten realmente como sus representados. No saben por qué, pero les afecta. A veces, adoptan incluso de forma intuitiva la voz, el vocabulario, los gestos y los tics de los representados. ¡Y se trata de personas a las que nunva han conocido!
La construcción de esta primera constelación refleja cómo el paciente percibe la situación. El lugar que ocupan los vectores, sus reacciones, todo permite discernir los problemas en directo. Entonces, la persona que conduce una constelación consigue fácilmente sentir cuál sería el paso siguiente que resultaría definitivo.”
Es importante señalar que lo que actúa realmente no es el terapeuta, sino la realidad emergente de la situación que se representa.
Constelaciones familiares y psicogenealogía
Anne Ancelin Schützenberger introdujo la psicogenealogía o dimensión transgeneracional hace más de 30 años por el síndrome del aniversario, y la popularizó en Francia.
“No somos tan libres como creemos, pero tenemos la posibilidad de conquistar nuestra libertad y de salir del destino familiar repetitivo de nuestra historia si comprendemos los complejos lazos que se han tejido en nuestra familia y descubrimos los dramas secretos, las palabras que nunca se dijeron y los duelos inacabados“.
Chantal Rialland es presidenta de la Asociación de psicoterapeutas en psicogenealogía. Transcribimos una de sus convicciones:
“El niño recibe los fantasmas de sus padres, pero también los de sus abuelos, tíos y tías. La familia proyectará en nosotros deseos corporales, sexuales, afectivos, intelectuales, etc.
Obviamente, esta proyección es totalmente insconsciente: de repente, el niño tiene que ser el encargado de recuperar los sueños perdidos, se le pide que triunfe donde otros han fracasado o que perpetúe los modelos estrella de la familia.”
www.sermasyo.esviernes, 14 de enero de 2011
Cómo criar a los niños para que se opongan a la violencia: lo que usted puede hacer
- Limite el tiempo de ver televisión de 1 a 2 horas por día.
- Asegúrese de saber qué programas de televisión miran sus hijos, qué películas ven y a qué tipos de videojuegos juegan.
- Hable con sus hijos sobre la violencia que ven en los programas de televisión, en las películas y en los videojuegos.
- Ayúdelos a entender cuán doloroso sería en la vida real y las graves consecuencias de las conductas violentas.
- Analice con ellos maneras de resolver problemas sin recurrir a la violencia.
Papá y Mamá: ¡Cada uno aporta lo suyo!
La fidelidad en la pareja
Basta ojear una revista o periódico de espectáculos para suponer que la infidelidad está de moda. Y es que por lo general, un buen número de sus páginas las dedican a “el infiel” o “la infiel” en turno. Son abundantes las notas sobre divorcios e infidelidades matrimoniales de gente famosa que se publican hoy en día en los medios de comunicación.
Te mostramos los ballets más conocidos y que a lo largo de los años han impactado a la cultura universal. De ahí que vayan en aumento los matrimonios que contraen nupcias con la idea de “mientras nos funcione”.
La realidad es que en estos tiempos muchos tienen la idea equivocada de que no se puede comprometer el mañana sin saber lo que sucederá en el futuro. Y esta mentalidad superficial, y sin apego al compromiso, es la misma que reclama y promueve por todos lados la posibilidad de romper cualquier obligación contraída cuando las circunstancias lo ameriten.
Por eso urge reflexionar en la virtud de la fidelidad. En lo que representa para nuestra vida, y cómo podemos recuperarla.
La fidelidad puede definirse como la decisión voluntaria y absoluta de una persona a una causa; cuando uno se consagra en cuerpo y alma a una empresa y obra firmemente a su servicio.
Karol Wojtyla escribió que “el amor que no es para siempre, no es amor”. De ahí que la fidelidad no es un sentimiento efímero o pasajero, sino una actitud que emana de la conciencia.
Los seres humanos estamos dotados de la inteligencia y la voluntad que nos dan la capacidad de superar cualquier capricho, egoísmo o vanidad que se nos presente. Ser fiel a alguien o a algo significa poner toda la voluntad para enamorarse apasionadamente de aquel o de aquello.
Conocí a un matrimonio que con 10 años de casados sufrieron una tragedia: la esposa enfermó de una profunda depresión. Por años, el esposo, además de realizar su trabajo, se hizo cargo de las labores de su esposa. Este señor fue padre y madre a la vez durante largo tiempo.
Me contó que en alguna ocasión unos amigos lo invitaron a “echarse una cana al aire” e irse de juerga una noche. A lo que él les respondió. “Yo no me casé para ser fiel por un tiempo, o mientras mi esposa estuviera sana, me casé para ser fiel toda la vida, en la salud y en la enfermedad”.
El caso es que todos los testimonios o lecciones sobre fidelidad que conozco tienen un común denominador: voluntad, esfuerzo y sacrificio.
Dimensiones de la fidelidad: lograr ser fiel a los compromisos de vida en cuatro pasos
1. La búsqueda. La fidelidad necesita de un impulso para seguir luchando. Saber que podemos ir “más allá” de nuestros egoísmos y comodidades y que hay valores que trascienden la propia vida.
2. La aceptación. Abrir el corazón a esos ideales, quizá difíciles y costosos, pero alcanzables. ¿Qué ideal se hace realidad sin sacrificio?
3. La coherencia. Vivir de acuerdo con lo que se cree y con lo que se es. El casado que viva como casado, el sacerdote como sacerdote, etcétera. No limitarnos al discurso, sino a llevar la fidelidad a la práctica. Esto se logra cuando no vivimos midiendo si nos conviene o no mantener nuestra palabra, sino que simplemente somos fieles a lo que nos hemos comprometido.
4. La voluntad. No confundir amor con sentimientos. La alternativa de un hombre o una mujer fiel no es la deserción y el abandono. Está equivocado el que piensa que porque “ya no siente cariño” la vida matrimonial carece de significado. Ahí es la hora crucial de la lealtad. El argumento debe ser al contrario: porque soy esposo y padre de cuatro hijos, aunque ya no siento la emoción de antes, voy a poner toda mi voluntad y medios a mi alcance para reconstruir ese amor con la mujer que también entregó su vida por mí.
El caso es que la fidelidad es una virtud esencial, pues nos lleva a comprometernos y responsabilizarnos de todas nuestras acciones y deberes en la vida.
Ser fiel a la patria, a la Iglesia, al cónyuge, a los hijos, a la amistad, a la vocación personal, al trabajo, en fin, a tantas cosas, es amar, es poner el corazón –la voluntad– en esas realidades y valorarlas por encima de egoísmos o sentimientos efímeros que jamás nos llevarán a la felicidad plena.
Urge comprender su importancia y encontrar la fórmula que nos permita revalorar esta virtud esencial y llevarla a la práctica. ¿La infidelidad está de moda? De nosotros depende que no lo esté.
familiasur.org
La reciprocidad y el cuidado como base de la pareja
Padres e hijas: una relación de afecto y de límites
martes, 11 de enero de 2011
El duelo compartido con los desconocidos
Primero, una aclaración: el duelo no es una enfermedad, es un proceso natural, recalcan los expertos. "El duelo no se cura, hay que vivirlo, atravesarlo. Generalmente implica una serie de sentimientos: tristeza, soledad, rabia, culpa, impotencia, miedo... Sentimientos que no se deben posponer o eliminar, la única manera de solucionarlo es vivirlo, aunque podemos intentar aliviarlo", explica Saray Rodríguez, psicooncóloga de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en Madrid. En este caso tampoco vale aplicarse una receta que a otro le ha funcionado, advierten también los terapeutas. "No existe un duelo igual a otro, por eso no me atrevo a dar consejos así. Tengo pocas certezas sobre el tema. Una es que los duelos duelen. Otra, que el ser humano está fisiológicamente preparado para atravesarlos. El instinto de cada uno dirá si el modo de afrontarlos es escribir un libro o un blog, pintar un cuadro..." o nada de esto, afirma Sara Losantos, responsable del área de psicología del duelo de la Fundación Mario Losantos del Campo. Pilar Pastor, terapeuta de la misma fundación, dice que "hacer duelo es afrontar el dolor, ponerle palabras".
Pedro Alcalá era paciente de Sara y es el autor de La mujer que me escucha. Testimonio de un padre en duelo (Plataforma Editorial). Ella es la terapeuta que se sentó frente a él una vez por semana durante hora y media en una veintena de sesiones tras la muerte del pequeño de sus dos hijos. Diego Alcalá Rivero tenía 10 años cuando un sábado del invierno de 2009 le cayó encima la cubierta del banquillo en un campo de fútbol.
Su padre pretende que sus vivencias sean un espejo en el que otros dolientes sumidos en ese trance puedan mirarse, que sepan que lo que están viviendo ya lo han vivido otros, que no se sientan extraños, cuenta. Una mañana reciente Pedro relataba que, tras la tragedia, se encontró con muchísimos sentimientos inesperados. "A mí [escribir] el libro me ha servido para poner en orden sentimientos, emociones. No sé definir si sigo de duelo, aún me duele, pero tengo capacidad de ilusionarme, puedo acordarme de Diego con recuerdos positivos", explica.
Cómo se vive el duelo depende de la persona que lo vive y de muchos otros factores, indica la terapeuta Rodríguez, que enumera varios: "La edad del fallecido, la del doliente, si su relación era buena, si era ambivalente, no es lo mismo que la muerte sea en accidente que tras una enfermedad, lo que a uno le ayuda a otro no le ayuda o incluso le empeora". O de si uno cree en Dios o no. Esta psicooncóloga sostiene que hacer duelo en condiciones es cada vez más difícil. Rodríguez detalla algunos obstáculos: "La propia configuración de las familias hace que a menudo no haya sitio para el duelo... También las prisas, porque te tienes que incorporar al trabajo [el permiso oficial es de dos días, cuatro si acudir al sepelio requiere viajar], y además en Occidente intentamos sacar el sufrimiento de la vida".
A su juicio, hacer un libro "es una forma de darle permanencia al ausente, de perpetuar su memoria, de homenajearle". Por ejemplo, En la mujer... descubrimos que Diego jugaba en los alevines del Atlético de Madrid aunque su corazón estaba con el Barça o que este chaval que de mayor quería ser científico de animales cantaba entusiasmado Gun's N'Roses, Deep Purple o Led Zeppelin. Rodríguez relata que a los dolientes "les preocupa mucho olvidar, creen que soltar el dolor es olvidarte" del allegado.
"¿Sabrías mi nombre si nos encontráramos en el cielo?", le canta Clapton a su hijo Conor, que murió a los cuatro años al caerse por una ventana de un piso 53º. Otro verso de Tears in heaven dice: "Tengo que ser fuerte y seguir adelante". Aquel suceso fue "una paradoja cruel, sirvió para que Clapton tuviera el mayor éxito de su carrera", cuenta el crítico musical Diego A. Manrique. "Esa tragedia hizo que la gente descubriera que Clapton, un hombre seco, tenía capacidad para emocionarse ante las adversidades de la vida". Manrique recalca que Clapton "es un guitarrista de blues, de pura catarsis, de medicina, de 'toco aunque duela porque cura".
La última canción del nuevo disco de Dani Martín, ex de El Canto del Loco, también nació de una tragedia personal. Se titula El cielo de los perros y está dedicada a su hermana mayor, una veterinaria treintañera que murió súbitamente en 2009. El cantante encontró en su interior las herramientas que necesitaba para seguir adelante. "De repente, aparece un personaje que no conocía, dentro de mi persona, que se hace cargo de cosas que ni yo pensaba", contaba Martín en una entrevista para El País Semanal en octubre. Los terapeutas sostienen que ante el duelo uno pone en marcha recursos que ya usaba antes. Si nunca has escrito una canción no es probable que te dé por componer.
En realidad, el libro de Alcalá no nació con vocación de llegar al estante de una librería. Ese texto era el testimonio que se solicita a los pacientes al acabar la terapia, que es gratuita. Su autor, escritor aficionado desde muy joven, lo escribió "a borbotones" y lo entregó a la Fundación Mario Losantos del Campo (por cierto, el padre de Sara, la psicóloga). Le costó bastante superar el pudor al sopesar si aceptaba la propuesta de publicarlo. "Es muy evidente que [escribir su testimonio] ha sido terapéutico para él", afirma.
Candela Molina Gutiérrez, 18 años recién cumplidos, no tuvo dudas sobre cómo llamar a su blog, Una vida perra. Aunque hace años tuvo una bitácora de poesía, esta la abrió después de que un delincuente asesinara a sus padres en abril pasado en Marruecos. Cuenta que, tras el crimen, cada vez que entraba en la red social Tuenti en el recuadrito para describir cómo te sientes escribía "¡Qué vida más perra!". La bitácora está dedicada a ellos, a Emilio y a Pilar. "Cuando escribo no estoy pensando en quién lo lee. Vomito las letras. Me gusta escribir. Es mi manera de desahogarme", explicaba recientemente en un café, sentada al lado de su tía paterna, Cecilia, con la que ahora vive.
"Escribir en sí me alivia, me agrada que [otros internautas] me contesten, que me recomienden libros, que me digan cosas bonitas, pero ahí no hay consuelo. El consuelo tiene que ser más personal, de tú a tú, no por Internet", recalca la joven. Otras cosas que escribe -un diario, reflexiones sobre filosofía y psicología, apuntes sobre su estado anímico, etcétera- no van a Internet, se las queda para sí misma. Candela da la impresión de ser alguien sensible y simultáneamente muy fuerte cuando explica cómo ha cambiado su visión del mundo: "Cuando lo pierdes todo, eres más libre para elegir cómo quieres construir".
La estudiante, que saca buenas notas, no le contó a su psicóloga que había estrenado blog, sino que se enteró por terceros, por la tía. Dio su visto bueno. "Le pareció bien. Sabía que escribir era lo mío", dice la joven, que considera la bitácora una terapia para sí misma y para sus lectores, que quizá, leyéndole, pueden poner en perspectiva sus vivencias. Cecilia, inmersa en su propio duelo, subraya: "Lo saludable es ir abriendo válvulas para no explotar, cada uno lo hacemos como podemos".
Flor Zapata, autora de la bitácora ¡Quiero conducir, quiero vivir!, tenía una única hija, Helena, a la que un conductor bebido mató en 2005. "Escribir para concienciar, prevenir, denunciar, alertar a otros de los peligros de una conducción no responsable era una forma de canalizar mi rabia, de mantenerme viva y sí, de aliviar mi dolor, pensando que podía hacer que no les pasara a otras madres", explica en un correo electrónico. Así nació el blog: "La directora de una revista de automóviles, a la que amenacé con denunciar si de su chat no eliminaba algunos comentarios de usuarios sobre cómo evitar un control de alcohol, me conoció, eliminó el chat y me sugirió hacer un blog para escribir y seguir con la lucha de la concienciación". A su psicóloga le pareció bien, a su psiquiatra al principio no.
Todos los afectados consultados coinciden en que se habla poco del duelo. La señora Zapata añade que "ahora, la vida, la sociedad, te exigen estar, a los pocos días, nuevamente en tus actividades, trabajo, amistades, como si no hubiera pasado nada. Casi se oculta, se evita hablar de ello". La terapeuta de la AECC cree necesario "acompañar al doliente durante más días, es un compromiso pendiente". Porque, explica, el apoyo se suele concentrar en el día del fallecimiento y los siguientes, cuando uno está conmocionado. "Y el sufrimiento real viene luego, al volver a la vida normal sin el ser querido. Y entonces, el apoyo social ya no está".
Existen frases hechas, pronunciadas siempre con afán de consolar y con la mejor intención, que resultan contraproducentes a los dolientes. Alcalá pone un par de ejemplos: "La frase 'es cuestión de tiempo' te desata la impaciencia y además solo es cierto si pones de tu parte. Otra frase habitual es '¡qué valientes sois! Si me pasa a mí, me muero', y tú piensas '¿por qué no me he muerto?'. Y eso te lleva a la culpa, que está muy presente".
¿Y qué agradece el doliente? "Lo mejor es prestarle atención y darle cariño", responde sabedor de que cada uno vive la pérdida de un ser querido a su modo y a su ritmo. Su hogar es un ejemplo. Su esposa, Teresa, es "más emocional, de sacarlo fuera" y su hijo Jorge, de 18 años, "lo ha llevado con mucha normalidad, con menos picos, su canal es la guitarra".
Para este padre de familia los gestos son importantísimos, esenciales. Los ha habido grandes como aquel minuto de silencio en el Calderón, en el Atlético-Barça, (allí estaban los Alcalá Rivero en un lugar discreto, "es doloroso, pero te llega"). Y muchos pequeñitos, "como aquel roce de complicidad en el codo que me hizo un colega o aquel hombre que no conocíamos que nos agarró la cara y simplemente sonrió sereno", rememora. Luego supieron que también había perdido a un hijo.
elpais.esLas familias con hijos comen peor que las que no los tienen
Pirámide alimentaria creada en 1992 por Departamento de Agricultura de los Estados Unidos
La imagen de una familia con hijos sentada alrededor de una mesa comiendo platos con alimentos bien escogidos y preparados en casa, podría confirmarse como un mito. De la misma forma puede decirse sin error, que es un prejuicio creer que las personas que no tienen hijos y no requieren de rígidas rutinas, son desordenados en sus hábitos alimenticios. Es exactamente al revés, al menos para un estudio realizado en Gran Bretaña.
En efecto, un profundo estudio sobre comportamiento alimentario recientemente publicado por la University of Reading, en Inglaterra, demostró que las familias que tienen hijos desarrollan una dieta de peor calidad que la de aquellos que no los tienen. El estudio se realizó sobre una muestra formada por 7014 familias que, a requerimiento del gobierno británico, registraron un diario con todas sus compras de alimentos durante dos semanas.
Las estadísticas demostraron que en promedio, las parejas sin hijos comieron más de 2 kg de frutas y verduras que las familias con hijos durante las dos semanas observadas.
El profesor Richard Tiffin, Director del Centro de Seguridad Alimentaria de la Universidad, dice “De estos patrones de consumo, existen claras implicaciones sobre la salud que sugieren que podrían ser necesarias intervenciones específicas para resolver problemas de salud relacionados con la dieta del futuro.” Por razones no explicadas en el informe que se publicó, los datos del estudio concluyeron que en los hogares con niños desciende la demanda de frutas, hortalizas y carne, y aumenta la de lácteos , cereales y papas.
En el mismo estudio pudo registrarse los efectos sobre la dieta que tienen los bajos salarios y la desocupación. Al comparar la dieta las compras alimentarias de una persona desocupada con otra idéntica pero con empleo, puede observarse que la primera consume 3 kilogramos menos de frutas durante el mismo período de dos semana.
Triffin agrega: “El estudio demostró que las familias con mayores ingresos consumen más frutas, más hortalizas y carne” estos datos son fundamentales para desarrollar políticas públicas de lucha contra enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, lo que representa uno de los retos más importantes de la salud pública para el siglo XXI.”
lanaciom.com
Terapia de grupo para adelgazar
Dos mujeres con sobrepeso, en un restaurante de comida rápida. | Reuters
María Sainz | Madrid
Si dejamos de lado su apariencia física –ha perdido 27 kilos–, el principal cambio de Valentín se ha producido a nivel mental. En dos años, ha pasado de ser sedentario a acudir al gimnasio todos los días; de las frituras y comidas precocinadas a los platos caseros y equilibrados; de pensar que su obesidad no tenía solución, a dar saltos de alegría cuando el pasado 28 de diciembre pesó «por fin» los dos dígitos (99 kilos). La llave para esta nueva vida, según sostiene, se la dieron en su hospital, el Son Dureta de Palma de Mallorca, uno de los pocos de España que ofrece un programa completo para personas obesas.
Este proyecto es relativamente nuevo (lleva unos 18 meses en pruebas) y pretende demostrar los beneficios de la terapia en grupo frente al tratamiento convencional en la consulta e, incluso, frente a la cirugía bariátrica (reducción de estómago). Desde su inicio, un grupo de expertos, ligados al Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud de la Universidad de las Islas Baleares (Iunics), ayuda y estudia a 180 personas obesas: 60 forman parte de grupos como el de Valentín; otras 60 acuden a su cita habitual con el nutricionista; y otras 60 se han sometido a cirugía.
"Pasado un año, el apoyo grupal se tradujo en una pérdida media de peso de un 10%, frente al 25% logrado por las intervenciones quirúrgicas", declara Barto Burguera, director de la Unidad de Investigación/Caiber del citado hospital universitario.
Multidisciplinar
Lejos del desánimo y la frustración que sufren tanto los pacientes como sus médicos con las dietas restrictivas que no se cumplen, son varios los especialistas que recomiendan las actuaciones multidisciplinares que reeduquen a los individuos: nutrición, deporte, psicología y, si es necesario, medicación. Y hacerlo en grupo, por dos razones: para que se apoyen los unos a los otros y como respuesta a la sobrecarga de trabajo que supondría realizar este tipo de terapia de manera individual. "Nos han enseñado que esto es como una cuenta corriente: tanto gastas, tanto ingresas. Hay que equilibrar lo que se come con el ejercicio que se hace", afirma Valentín.
A tenor de los resultados obtenidos durante el primer año, Burguera opina que esta ayuda podría sustituir a determinadas cirugías. "El problema está en el cerebro y no en el intestino o en el estómago", recalca. De hecho, como él mismo aclara, ni siquiera los que se operan tienen asegurado el éxito a largo plazo si no se modifican sus hábitos. "No se puede operar al millón y medio de españoles con sobrepeso. Hay que desarrollar alternativas siendo conscientes de la situación actual: pocos hospitales cuentan con un dietista; sólo hay un medicamento contra la obesidad que esté aprobado y las terapias de grupo no están estandarizadas", reclama.
Belén Silveira y Aurelio Martín Sueiro son especialistas en Endocrinología y Nutrición del Hospital Infanta Leonor (Madrid) y del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (Galicia), respectivamente, y están al frente de sendos programas para combatir la obesidad a base de información, enseñanza y apoyo grupal. "La pérdida de peso les suele resultar más fácil de lo que pensaban. Entre la población española existen muchos mitos en torno a la alimentación que debemos desmentir", afirma Silveira. Esta experta ha atendido ya a unos 150 pacientes que, pasado un año y en un 75% de los casos, perdieron un 10% de su peso. Una cifra similar a la obtenida en Mallorca.
Para Martín Sueiro, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición(CIBERobn), "se debería explorar más firmemente la terapia grupal". Pero, como él mismo matiza, hay que saber ponerla en marcha y seleccionar muy bien a los pacientes, porque no siempre funciona adecuadamente."Puede ayudar si el grupo es homogéneo y los sujetos se refuerzan los unos a los otros", destaca.
Realizar ejercicio; comer cinco veces al día; dormir siete horas; beber un litro y medio de agua al día... Pautas tan sencillas como éstas, acompañadas del apoyo emocional que puede dar el grupo, no sólo reducirían las tasas de obesidad sino también la incidencia de los trastornos asociados a la misma: diabetes tipo 2, apnea del sueño, problemas cardiovasculares... Valentín lo tiene claro: "Cuando entré en el grupo había sufrido un infarto cerebral; dormía con una máquina para respirar; y me dolían mucho las rodillas. He ganado en calidad de vida".
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