Cómo buscar información
viernes, 14 de mayo de 2010
El stress hace engordar
martes, 4 de mayo de 2010
Como sobrevivir a un desempleo largo...
- Estrategias inteligentes para salir adelante si se encuentra en paro
- Siete claves que nos ayudarán a encontrar trabajo
- Ocho pistas para conseguir una entrevista... y un empleo
- Los peores países del mundo para trabajar
- Cosas que se pueden contar en una búsqueda de empleo
Por eso, es absolutamente normal sentirse deprimido en las primeras semanas después de dejar de acudir al puesto de trabajo. Sin embargo, cuando la situación de desempleo se prolonga, y se prolonga, y no vemos ningún trabajo en el horizonte cercano, lo que era una mera tristeza puede dar paso a una depresión grave. "Es muy fácil empezar a creer que nuestras dudas sobre nosotros mismos tienen una base real, cosas del estilo No puedo encontrar trabajo porque no valgo para nada", explica el Dr. London, que señala que incluso cuando no nos damos cuenta de que estamos deprimidos, señales como dormir mucho, querer estar solo o tener dolores y molestias físicas inexplicables podrían ser indicadoras de una depresión.
Desde luego, cuando estamos totalmente deprimidos es difícil enviar vibraciones positivas (¡contráteme a mí!) a las personas de nuestro entorno, por no hablar de los posibles contratantes. Por eso es tan importante hacer todo lo posible por mantenerse en un buen estado psicológico mientras dure la situación de paro.
"No tener un trabajo puede darnos la sensación de que no tenemos el control, y tener el control de nuestras vidas es uno de los factores que más contribuyen a la felicidad y el éxito", explica Paula Kliger, Ph.D., catedrática adjunta de la Wayne State University de Detroit y vicepresidenta ejecutiva del Michigan Psychoanalytic Institute. Ella recomienda recuperar el control mediante una agenda establecida para los días de diario. "Buscar trabajo debe ser nuestro trabajo -recomienda-. Levántese, dese una ducha y vístase para salir. Tenga una lista flexible, pero firme de lo que va a hacer a lo largo del día. Por ejemplo, buscar contactos por internet de 9 a 10 de la mañana, ir a ver empresas en personas entre 10 y 12, buscar en las bases de datos de empleo de 2 a 4 de la tarde, etc."
En lo posible, hay que pensar que este periodo es un tiempo de oportunidades y autoconocimiento. Poco después de que la echaran del trabajo, Sharon McRill dejó de lamentarse y se puso manos a la obra: "Los ocho meses que estuve sin trabajo me dediqué a hacer nuevos contactos y a pensar en lo que se me daba bien. Al final, resultó que lo mío era ayudar a la gente con los proyectos para su hogar."
Aunque finalmente encontró trabajo en otra oficina, pronto se dio cuenta de que esas "vacaciones involuntarias" le habían revelado su auténtica vocación: abrir un servicio a tiempo completo de servicios de conserjería. Seis años más tarde, la empresa de McRill, The Betty Brigade, cuenta con tres oficinas en Michigan y se encuentra en plena expansión. "Mi despido fue lo mejor que me ha pasado en la vida", afirma.
¿No se siente inspirado para iniciar su propio negocio? "Lo mejor es coger un trabajo pronto, aunque no sea un puesto ideal, no esté dentro de nuestra área de experiencia y especialización o el salario no sea idóneo -afirma el Dr. London-. Si es innovador y trabajador, le sorprenderá descubrir cuántas puertas se le pueden ir abriendo. Además, el solo hecho de tener algo que hacer cada día hace maravillas para el estado de ánimo."
Esa fue la estrategia de Sabrina Chapman. A petición de su patrón, se mudó a Manhattan desde Columbus (Ohio), pero cinco meses después la despedían de su lucrativo puesto en el campo del visual merchandising. "En menos de un mes encontré unas prácticas. No eran remuneradas, pero sabía que para mí era importante salir al mundo todos los días. Estas prácticas me permitieron conocer a un contacto fundamental, que me contrató para mi primer proyecto freelance." Un proyecto llevó al siguiente y solo cinco meses después de perder su empleo, Chapman abría una empresa de relaciones públicas y organización de actos.
Si no encuentra trabajo, resístase a la tentación de hacerse su nido en casa y esperar a que sea el mundo el que llame a su puerta. "Aislarse es peligroso. Cuando vivimos solo en nuestra mente, no dejamos de rumiar y alimentar la depresión", afirma el Dr. London.
Además, "Cerca del 90% de los trabajos se logran mediante las relaciones informales, no íntimas, con otras personas", señala la asesora de ejecutivos Ann Daly, Ph.D., autora de Do-Over: How Women Are Re-Inventing Their Lives (Una nueva oportunidad: cómo reinventan sus vidas las mujeres). "Lo mejor es dedicarse a establecer relaciones, porque nunca se sabe si la persona que tienes al lado no puede ayudarte a encontrar el trabajo perfecto."
Y si no, que se lo digan a Dana Swanson. Después de que la despidieran de su trabajo de promoción de radio, hizo varias prácticas. En ninguna logró una oferta de empleo en firme. Así que usó el plan B: "Aprendí a usar Dreamweaver de Adobe ( ADBE - news - people ) por mi cuenta, creé un sitio web para practicar mis habilidades y me puse a mover todas las conexiones y recursos de las redes sociales que conocía."
Así conseguí un puesto temporal de community manager en una empresa dedicada a la música para los deportes acuáticos, H2O Audio. "Hoy tengo un trabajo fantástico, a menos de dos kilómetros de casa y, encima, puedo ver el océano desde mi mesa -comenta Swanson, que es aficionada al surf y ex nadadora de competición-. Lo que no quería era arrepentirme de haber perdido el año que no tuve trabajo... Y mis esfuerzos dieron su fruto."
yahoo.com.ar
miércoles, 28 de abril de 2010
El estrés empeora la diabetes
"Vivo con el azúcar en la cartera", dice y apunta que trata de "no hacerse problemas por casi nada".
La diabetes es considerada una pandemia que afecta alrededor de 250.000.000 de personas en el mundo y en la Argentina la cifra ronda los 3 millones de enfermos. Existen dos tipos, la Tipo I, cuando el cuerpo elabora muy poca o ninguna insulina y la Tipo II, cuando el cuerpo elabora insulina, pero no puede usarla por no reconocerla como tal.
La endocrinóloga Alejandra Rodríguez Zía explica a lanacion.com por qué la tensión nerviosa puede desbalancear a un paciente diabético perfectamente controlado. "El estrés puede afectar de dos maneras: suele alterar los hábitos alimentarios, lo que contribuye al desgaste del páncreas, además, cuando el paciente tiene un evento muy importante, como la muerte de un ser querido, un divorcio o la pérdida de su trabajo, por ejemplo, se puede declarar el fin de la función del páncreas".
Esto último sucede, se explaya, porque "muchas veces se asocia con una exigencia muy alta de la hormonas adrenalina y cortisol, que son las mediadoras por excelencia del estrés".
Video: diabetes: por qué es mejor evitar el estrés
Cómo tratarla. Al referirse a los tratamientos, los profesionales consultados mencionan el control de la diabetes, algo que no siempre resulta fácil y requiere tiempo y esfuerzo de parte de los pacientes. Pero, tal como señalan Máximo Ravenna y Liliana Grimberg en un artículo publicado por LA NACION , el esfuerzo que se haga para controlar la diabetes lo beneficiará de varias maneras: - Primero. El mantener el nivel de azúcar en sangre cerca de lo normal puede ayudarlo a sentirse mejor cuando el nivel de azúcar es mucho más alto o mucho más bajo de lo normal, usted se sentirá cansado, incómodo - Segundo. El controlar la diabetes puede ayudar a que usted se conserve saludable y a prolongar la vida. El mantener el azúcar en la sangre cerca de lo normal puede ayudar a evitar, postergar o reducir la seriedad de las complicaciones a largo plazo de la diabetes La prevención, con la práctica de buenos hábitos alimentarios, es el escenario ideal para que no se desencadene esta enfermedad tan complicada de llevar en lo cotidiano.
lanacion.com
El peligro de las malas posturas

Tanto la repetición de tareas físicas demandantes, como el levantamiento de peso, la realización de movimientos que impliquen una gran cantidad de flexiones o, aunque parezca contradictorio, el permanecer sentados o inclinados por un largo lapso de tiempo, pueden dar como resultado la aparición de dolor de espalda.
Y es que adoptar una posición incorrecta durante un lapso de tiempo significativo, como ocurre al trabajar largas horas frente a una computadora, implica entre otras cosas una sobre-exigencia de los músculos llamados paravertebrales, que son aquellos colocados a los costados de la columna.
Y, al resultar estos músculos exigidos por encima de su capacidad de trabajo, terminan por fatigarse y producir dolor, el cual a su vez genera un reflejo que produce una mayor contractura muscular debido a que, ante la aparición de una posible lesión, el organismo inmoviliza automáticamente la zona para aplacar la sensación de malestar.
De este modo se produce un círculo vicioso constituido por la sucesión de malas posturas / aparición de contracturas musculares / aparición de dolor, que muchas veces termina en la necesidad de tratamiento médico a causa de la perseverancia del dolor.
Las zonas de la espalda afectadas por este tipo de fatiga muscular o articular son particularmente la cervical y la lumbar. Las precauciones para evitar el surgimiento de dolores y molestias en el ámbito laboral tendrán entonces como elemento fundamental una correcta elección de ciertos elementos que nos ayudarán a adoptar una postura adecuada, principalmente el asiento, pero también el escritorio y la organización del espacio laboral, al influir también la postura de los brazos y de los movimientos a realizar en la tensión final que la columna deberá soportar.
A la hora de elegir un asiento para el trabajo es recomendable optar por un modelo con altura regulable. Es fundamental no utilizar un asiento sin respaldo para trabajar. En cuanto al escritorio, este debe presentar una medida adecuada al uso que habremos de darle y, en caso de tener cajoneras externas, aún así debe conservar un cómodo espacio por debajo de la tabla para colocar las piernas. Tanto el asiento como la tabla del escritorio deben poseer bordes redondeados para de este modo evitar problemas circulatorios tanto en los muslos como en las muñecas.
Reducir molestias. La postura que debemos adoptar para reducir al mínimo las molestias derivadas de permanecer sentados durante lapsos prolongados de tiempo es la siguiente: la espalda debe descansar en todo momento sobre el respaldo de la silla, los pies deben tocar el suelo sin esfuerzo, para lo cual puede utilizarse, de ser necesario, un realce por debajo de los pies, manteniendo al mismo tiempo las muñecas y los brazos en línea recta.
En cuanto a las posturas que adoptamos para leer durante espacios de tiempo prolongados, por ejemplo durante el estudio, éstas tampoco suelen ser las adecuadas para no sobre-tensionar la columna. Por el contrario, es muy natural estudiar acostados en la cama, recostados en un sillón, mal sentados, e incluso de pie, en algún medio de transporte.
Para estudiar, lo que implica no solo leer por un tiempo prolongado, sino también producir otro tipo de movimientos -ya que a veces deben tomarse apuntes o subrayar determinadas líneas del texto, consultar varios libros a la vez, etcétera-, es fundamental, en cuanto al cuidado de la columna se refiere, sentarnos de forma cómoda, manteniendo la espalda recta, los hombros a una misma altura, los antebrazos apoyados sobre la mesa y las piernas formando un ángulo recto entre pantorrilla y muslo.
Nunca acostados. Puede suceder también que el cuerpo manifieste síntomas similares a los ocasionados por la repetición de una mala postura, pero sin derivarse de ella. En ese caso, la causa puede residir en otros factores, como el stress. Y es que las tensiones acumuladas a diario y bajo diversas circunstancias pueden terminar somatizando en la columna, produciendo de este modo una contractura de parte del músculo dorsal, de las lumbares o, lo que es más común, de las cervicales.
En todos los casos, sin embargo, si el dolor persiste aún luego de haber tomado las medidas adecuadas para corregir la postura, se debe consultar a un especialista.
Juan Manuel Ríos -lanacion.com
Estudio: Malos hábitos pueden avejentar 12 años a la gente
Las conclusiones corresponden a una investigación que observó a 5.000 adultos británicos durante 20 años, y ponen de relieve una razón adicional para adoptar un estilo de vida más saludable.
Del total, 314 personas estudiadas incurrían en las cuatro conductas dañinas para la salud. De ellas, 91 perecieron durante el estudio, es decir el 29%. De las 387 personas más saludables sin ninguno de los cuatro hábitos, sólo 32 fallecieron, casi 8%.
Las conductas peligrosas examinadas fueron: fumar tabaco; ingerir más de tres bebidas alcohólicas al día los hombres, y más de dos las mujeres; hacer menos de dos horas de actividad física a la semana, y comer frutas y vegetales menos de tres veces al día.
Estos malos hábitos combinados aumentan de manera considerable el peligro de muerte, y quienes incurrían en ellos parecían 12 años más viejos que los del grupo más saludable, dijo la investigadora principal, Elisabeth Kvaavik, de la Universidad de Oslo.
El estudio fue difundido el lunes en la publicación Archives of Internal Medicine.
El grupo más saludable incluía personas que jamás habían fumado o que dejaron el hábito; abstemios, mujeres que ingerían menos de dos bebidas alcohólicas al día y hombres que bebían menos de tres copas; quienes hacían al menos dos horas de actividad física a la semana y quienes comían frutas y verduras al menos tres veces al día.
"No se necesita ser extremista" para estar en la categoría de las personas saludables, expresó Kvaavik. "Estos comportamientos (saludables) se acumulan, y juntos son bastante positivos. Para la mayoría de las personas debería ser posible seguirlos".
Por ejemplo, una zanahoria, una manzana y un vaso de jugo de naranja serían suficiente en cuanto a frutas y vegetales, señaló Kvaavik, quien dijo que estas cantidades son bastante modestas y menos estrictas que lo establecido en diversas guías de nutrición.
Las autoridades de salud de Estados Unidos recomiendan por lo general al menos el equivalente a cuatro tazas de fruta o vegetales al día para los adultos, según su edad y nivel de actividad, así como 2,5 horas de ejercicio a la semana.
yahoo.com
jueves, 22 de abril de 2010
Maternidad cada vez más tarde
La llegada del primer hijo ya no es una experiencia en la vida de una pareja que encaja, naturalmente, cuando el reloj biológico indica el tiempo más efectivo. Lentamente, la maternidad se está "corriendo" más allá de los 30 años, en especial, después de los 35 años.
La mayoría de los nacimientos en el país siguen concentrándose en madres de entre 20 y 29 años ?la etapa de máxima fertilidad?, pero en los últimos 8 años disminuyó el 3% el número de partos en esa década de la vida para aumentar, justamente en la misma proporción, entre los 30 y los 45 años. Esa diferencia se traduce en poco más de 36.000 de los 740.000 bebes que nacen cada año, según los datos de la Dirección de Estadística e Información del Ministerio de Salud.
"En la última década creció la cantidad de mujeres que postergan la maternidad hasta los 35 años o más, sobre todo, en las grandes ciudades. A esa edad, muchas consultan porque les cuesta quedar embarazadas y, en realidad, no es que les cueste más, sino que a partir de los 30 años aumentan los problemas y las pérdidas de los embarazos", señaló el doctor Manuel Nölting, jefe de la Sección Endocrinología Ginecológica del Hospital de Clínicas y presidente de la Sociedad Argentina de Endocrinología Ginecológica y Reproductiva (Saegre).
Pero, más allá de las complicaciones de la salud que van surgiendo con la edad, los especialistas consultados atribuyen esta tendencia a un cambio cultural y social.
Según un relevamiento realizado en hospitales públicos porteños, por ejemplo, el 10% de las mujeres que consultan para poder quedar embarazadas no tienen pareja. Por otro lado, la Fundación Observatorio de la Maternidad determinó recientemente que en los últimos 25 años se amplió la brecha etaria de la llegada del primer hijo entre las mujeres universitarias y las que abandonan la escuela primaria o el colegio secundario.
"Cuando analizamos la maternidad según el nivel socioeconómico y educativo de las mujeres, y no simplemente por cantidad de nacidos vivos, el corrimiento que vemos está en la edad de las madres con un alto nivel educativo y las madres que no pudieron terminar los estudios primarios o secundarios. En 1985, esa brecha era de 4 años, mientras que ahora es de 6 años", explicó a LA NACION la licenciada Gisell Cogliandro, investigadora principal del Observatorio de la Maternidad, que dirige la licenciada Carina Lupica ( www.o-maternidad.org.ar ).
Es decir que en los ochenta, una mujer de bajos recursos y sin estudios primarios o secundarios completos tenía su primer hijo en promedio a los 22 años y, ahora, lo tiene a los 21 años. En tanto, una mujer universitaria era mamá primeriza a los 26 y, ahora, a partir de los 27 años.
"Los análisis de estos datos nos muestran que, sin duda, el factor que más influye en la edad de la maternidad, y también en la cantidad de hijos, es el nivel educativo. Por eso, es lógico pensar que si la mujer accede a una mayor educación formal, mejora su acceso al mercado laboral y, por ende, su proyecto de vida ya no es sólo la maternidad -indicó Cogliandro-. En cambio, en las mujeres con el secundario, y hasta el primario incompleto, influye la pobreza, y la maternidad pasa a ser el único proyecto de vida."
¿Una promesa?Aunque existen tratamientos de reproducción asistida que muchas veces se ofrecen como una panacea para lograr el embarazo cuando se decide postergarlo, la posibilidad de acceso y la efectividad son muy limitadas para la mayoría.
"Sabemos que la edad de mayor aptitud reproductiva es la década de los 20 años -aclaró el doctor Nölting-. A partir de los 30, que es cuando comienza la transición a la menopausia, aumenta el riesgo de esterilidad y la cantidad de abortos espontáneos y de complicaciones en el embarazo y el parto, tanto para la madre como para su hijo. Y si bien los avances de la ciencia les brindan a las parejas técnicas de fertilización asistida y/o preservación de la fertilidad, no hay que desconocer que los mejores resultados se obtienen en las edades tempranas de la vida reproductiva y que se logran naturalmente."
Además, son pocas las parejas que pueden reunir los aproximadamente 15.000 pesos que cuesta cada ciclo del tratamiento. Y, aquí, una mujer utiliza por lo menos dos ciclos para lograr un embarazo, que no siempre llega.
Según la Saegre, que analizará esta tendencia a postergar la maternidad durante el próximo VII Congreso Argentino de Endocrinología Ginecológica y Reproductiva, que comenzará el domingo, la cantidad de tratamientos que se realizan en clínicas privadas del país apenas alcanzaría el 1 por ciento.
"Es importante que las mujeres y los varones jóvenes recuerden que lo que se prolongó es la expectativa de vida, pero la reproductiva sigue inamovible desde el inicio de la humanidad. Por lo tanto, si vamos a postergar algo, que sea aquello que se pueda diferir", finalizó Nölting.
Cáncer de mamaEl Instituto Europeo de Oncología y la Fundación Argentina Contra el Cáncer convocan a una nueva edición del Curso de Cáncer de Mama, a realizarse en el Hotel Sheraton Libertador los días 19 y 20 del actual. Del mismo participará como disertante el profesor Umberto Veronesi. Informes e inscripción: (011) 4313-5702 o por correo electrónico a info@howardeventos.com.
CUIDAR LA FERTILIDADBajó el número de madres
Creció la cantidad de madres
lanacion.com.ar
lunes, 19 de abril de 2010
Adiccion al trabajo: consecuencias
MADRID (Diario El País ).- ¿Se siente culpable si no está en la oficina? ¿Siente ansiedad en sus momentos de recreo? Esto le interesa.
La cara visible de José, de 54 años, era la del médico de éxito con una envidiable trayectoria investigadora que había alcanzado la cima profesional. La oculta era la del enfermo que se refugiaba en el alcohol y los tranquilizantes para soportar el estrés de jornadas laborales de 16 horas.
´Llegué a tomar nueve cañas de cerveza y cajas de tranquimazines al día´. Hace unos 10 años tocó fondo y, como él dice, salió de la burbuja en la que vivía. Desde entonces ha cambiado de trabajo y ha bajado el ritmo, pero sigue tratamiento en la clínica Capistrano de Mallorca después de varias recaídas: ´Es largo y difícil dejar el alcohol y las pastillas´.
La adicción al trabajo es un problema que padecen, en distinto grado, entre el 7% y el 12% de los trabajadores. En esencia, consiste en ´mantener una relación patológica con algo tan elemental y básico como el trabajo´, como apunta José María Vázquez-Roel, responsable del centro Capistrano, especializado en el tratamiento de las adicciones.
Y, como le sucedía a José, no es raro que vaya asociado con otras dependencias. El propio Vázquez-Roel apunta que en el 30% de los casos que atienden por abuso de cocaína, el problema principal es la adicción al trabajo.
Hasta hace un par de décadas había aspectos de esta conducta que no se veían con malos ojos, como destaca Mario del Líbano, investigador de la Universidad Jaume I de Castellón. No sólo por el sector empresarial -que, en parte, sigue sin advertir el lado más oscuro de este hábito- sino por distintos estudios que hablaban de una vertiente positiva relacionada con la elevada productividad de estas personas o incluso con la satisfacción que les proporcionaba estar volcados de forma absolutamente incondicional en su carrera profesional.
Sin embargo, las últimas investigaciones han echado por tierra estas lecturas. La más reciente, publicada por un equipo de investigadores dirigidos por Del Líbano y colegas de la Universidad de Utrecht el pasado mes de febrero en la revista Psicothema, ha servido, por un lado, para resolver uno de los problemas que ha perseguido a estos pacientes: la dificultad de afinar su diagnóstico.
El artículo presenta un test relativamente sencillo de 10 preguntas, el Duwas (Dutch Work Addiction Scale), dirigido a detectar los niveles de adicción de los trabajadores.
Pero, además, el artículo deja claro el carácter patológico de este comportamiento. ´Hemos demostrado que la adicción al trabajo es un concepto negativo, ya que a mayor adicción existe una menor felicidad y una peor percepción de la salud que tienen estas personas´, sostiene Del Líbano.
En ello abunda José María Vázquez-Roel desde una perspectiva más clínica, fruto de la experiencia del tratamiento a decenas de pacientes: ´El trabajo les destroza la vida, viven sólo por y para trabajar, por lo que su vida se convierte en algo absolutamente unidimensional. Sacrifican todo lo demás, ya sean aspectos tan importantes como la salud o la familia´.
El estudio de las dos universidades, elaborado a partir de datos obtenidos de 2.714 trabajadores -de los que 2.164 son holandeses y 550 españoles- ha servido para delimitar el perfil del adicto al trabajo (los autores se refieren a la palabra anglosajona workaholic, algo así como trabajohólico) a partir de dos criterios.
Por un lado está el trabajo excesivo. Pero no basta con pasar 50 horas a la semana en la oficina, simultanear dos empleos, entrar el primero y salir el último del despacho o acudir habitualmente al puesto de trabajo los fines de semana y festivos. Además, debe ser un trabajo compulsivo. ´Es gente que no puede dejar de trabajar y que si lo hace se siente ansiosa y culpable´ apunta Del Líbano.
´No saben qué hacer si no tienen trabajo y se aseguran tener siempre algo pendiente para poder mantener esta actividad de forma constante´, añade. ´Son sensaciones similares al síndrome de abstinencia de los consumidores de drogas´, pero con una diferencia muy importante, ´a un alcohólico se le puede prohibir que siga bebiendo, pero a un adicto al trabajo no le puedes impedir que siga trabajando´.
Su perfil suele ser el de personas de 35 a 45 años que han alcanzado puestos de responsabilidad en sus empresas y que desempeñan tareas cualificadas. ´Este tipo de trabajo proporciona mucha autonomía a la persona, de forma que puede dilatar a su voluntad los horarios de trabajo e imponerse las cargas laborales que quiera asumir´, comenta el investigador de la Universidad Jaume I.
Desconexión y placer. Pero, además, se trata de personas con funciones ´que ofrecen posibilidad de crecer, de potenciar la creatividad, de aprender, desarrollarse, evolucionar´, características todas ellas muy estimulantes y con una potencial carga adictiva elevada. ´Hay que tener en cuenta que, al igual que cualquier sustancia química que crea dependencia, esta actividad proporciona placer, alivio, una desconexión del mundo real, como sucede con los ludópatas o adictos al sexo´, indica José María Vázquez-Roel. ´La adicción apenas se da en trabajos rutinarios, ya que una labor menos cualificada ofrece menos retos y suele tener horarios más rígidos, además de que no puedes trabajar si no estás en la empresa o la fábrica´, añade Del Líbano.
´Yo diría que existen dos perfiles del adicto al trabajo´, comenta el responsable de la clínica Capistrano. ´Por un lado están los obsesivos, personas muy perfeccionistas y exigentes que no saben delegar y quieren tener el control de todo; por otro, los narcisistas, que es gente muy ambiciosa y cegada por la obtención de poder´.
Entre estos últimos, el responsable del centro de rehabilitación destaca a los políticos. ´De hecho´, apunta, ´ahora mismo tenemos a alguno de ellos en tratamiento; la política es muy adictiva´. La adicción no distingue entre sexos, según el investigador de la Universidad de Castellón. ´Últimamente hay una mayor proporción de trabajadoras afectadas, pero ello se debe al mayor acceso de la población femenina a altos cargos´.
Además de los problemas que provoca este comportamiento en las personas que lo padecen, está el impacto que tiene en las empresas. ´Es difícil de evaluar´, indica Eva Cifre, que dirige, también en la Universidad Jaume I, un trabajo sobre las estrategias de recuperación frente al estrés y cómo afectan estas a la productividad y el bienestar psicológico de los trabajadores. ´Se suele evaluar a partir de las percepciones de los supervisores, clientes y subordinados de estas personas´.
A corto plazo, este tipo de personas ofrece un excelente rendimiento, de forma que, a primera vista, pueden resultar un perfil muy atractivo en los procesos de selección de personal. ´Hasta hace poco era gente muy solicitada´, admite Del Líbano.
Sin embargo, a medio plazo, el ritmo de trabajo tan elevado que se imponen estos trabajadores y los retos tan ambiciosos a los que aspiran provocan que, al final, no puedan con las metas que se marcan. ´Es gente que acaba comiendo mal, cuidándose poco, durmiendo de forma insuficiente...´, por lo que su rendimiento cae en picado.
´Se acaban convirtiendo en un problema para sus empresas´, añade José María Vázquez-Roel, que introduce un nuevo elemento: el mal ambiente que acaban generando.
Entorno competitivo. Se trata de personas muy competitivas que fuerzan a su entorno a seguir un ritmo muy elevado, que no saben delegar ni trabajar en equipo, por lo que cada vez se encuentran más aislados, de forma que generan un ambiente en sus empresas muy negativo y una tensión constante en sus relaciones con el resto de compañeros, como destaca Del Líbano.
A ello se suman los problemas personales que padecen en sus relaciones sociales, al reducir el círculo de amistades por no dedicar tiempo más que al trabajo, así como en su entorno familiar.
´Hay estudios en Estados Unidos que reflejan una tasa de divorcios más elevadas en gente con este tipo de problema´, según el investigador de la Jaume I, pero también tiene más riesgo de sufrir problemas de salud (cardiovasculares, gastrointestinales, incluso diabetes por episodios de estrés o emocionales).
Del Líbano advierte que es importante no confundir la adicción al trabajo con el compromiso con la empresa, que es ´un concepto positivo´. La diferencia fundamental entre estos dos comportamientos consiste en que las personas comprometidas, además de ser eficientes, tienen capacidad de desconectar de la vorágine laboral. Y es esta habilidad la que les permite descansar y, al volver al trabajo, mantener elevadas tasas de productividad.
´Es gente que sabe mantener el equilibrio entre el trabajo y su vida personal, de forma que el exceso de trabajo no les afecta a sus relaciones sociales ni familiares´, apunta Del Líbano. Sobre esta facultad, la de recuperarse de la presión del trabajo, está preparando un estudio su compañera en la Jaume I Eva Cifre.
No sólo sobre fórmulas de recuperación y cómo afectan a la productividad y el bienestar psicológico de los trabajadores; también trata de determinar cuáles son las claves que permiten a determinadas personas compatibilizar elevados ritmos de trabajo con un buen rendimiento, mientras otras personas caen en la ansiedad y la ineficiencia.
Una de las grandes especialistas en esta materia es Sabine Sonnentag, profesora de la Universidad de Constanza (Alemania). En sus estudios, alude a las distintas estrategias que ayudan a recuperarse del estrés laboral. Entre ellas está el distanciamiento psicológico, que consiste, por ejemplo, en irse de viaje o realizar actividades que sirvan de descanso mental como puede ser jugar con los niños.
Los llamados procesos de relajación fisiológica (masajes, balnearios, yoga), o las denominadas experiencias de dominio, que consisten en desarrollar actividades fuera del trabajo que supongan un desafío, como puede ser actividades deportivas o el aprendizaje de una afición. A ellas añade las experiencias de control: actos en los que la persona sienta que lleva las riendas y que puede elegir, que pueden ser tan simples como ir a la compra.
En todo caso, no existen reglas genéricas que sirvan para todo el mundo. ´Hay a quien le bastan 10 minutos de relajación para recuperarse, y quien necesita una hora´, apunta Cifre.
La reflexión de Cristina Simón, decana de Psicología Organizacional del Instituto de Empresa también tiene que ver con el compromiso con la empresa, pero desde una perspectiva diferente. Apunta que tradicionalmente se ha identificado este comportamiento con las jornadas maratonianas. Ahora, sin embargo, ´lo que se valora más es cumplir con los objetivos´ e, incluso, ´es hasta políticamente incorrecto´ echar demasiadas horas.
Buena parte de este cambio de tendencia no tiene que ver con las empresas, ´que nunca te van a decir que dejes de trabajar y siguen identificando el compromiso con echar el resto´. Tampoco con los efectos negativos que puedan generar estos empleados o jefes en su entorno, ´que pueden llegar a convertir el trabajo en una olla a presión´. El cambio ha llegado de la mano de una transformación en las dinámicas sociales: las nuevas generaciones valoran cada vez más el tiempo libre.
Ernesto Poveda, presidente de Recursos Humanos ICSA, coincide con esta idea. ´Es un efecto rebote de los jóvenes en contra de lo que han visto en casa. Buscan una vida más equilibrada entre el trabajo y su vida privada´. En ICSA, la empresa de selección de personal que dirige, lo ven a diario, asegura. ´A pesar de la crisis, la gente joven es exigente en esta parcela y quiere tener otras compensaciones no remuneradas en sus empleos y te pregunta: ´¿Voy a tener tiempo para formarme o simplemente ir a pasear?´.
Poveda compara estas actitudes con las de su generación, quienes entraron en el mercado laboral en las décadas de 1960 o 1970 con una cultura empresarial muy distinta, donde lo ´inhabitual´ era salir antes de las 20.30 del trabajo. ´En buena parte, esta tendencia la marcaron las multinacionales. Yo estuve en Ernst&Young en 1978 en Nueva York y era relativamente frecuente la gente que salía tarde para aparentar´, apunta. ´Es una cultura muy extendida, insana y que nunca desaparecerá al 100%´. Ernesto Poveda añade un factor coyuntural que mediatiza el grado de dedicación al trabajo: el de la supervivencia.
En una situación económica tan turbulenta como la actual, señala, buena parte de las pequeñas y medianas empresas -´que suponen el principal tejido empresarial´- no tienen más remedio que volcarse en el trabajo para salir adelante. ´A medio plazo habrá que buscar un equilibrio entre la vida profesional y laboral; pero en estos momentos la urgencia es sobrevivir´.
Jaime Prats- elpaisAdiccion al trabajo: consecuencias
MADRID (Diario El País ).- ¿Se siente culpable si no está en la oficina? ¿Siente ansiedad en sus momentos de recreo? Esto le interesa.
La cara visible de José, de 54 años, era la del médico de éxito con una envidiable trayectoria investigadora que había alcanzado la cima profesional. La oculta era la del enfermo que se refugiaba en el alcohol y los tranquilizantes para soportar el estrés de jornadas laborales de 16 horas.
´Llegué a tomar nueve cañas de cerveza y cajas de tranquimazines al día´. Hace unos 10 años tocó fondo y, como él dice, salió de la burbuja en la que vivía. Desde entonces ha cambiado de trabajo y ha bajado el ritmo, pero sigue tratamiento en la clínica Capistrano de Mallorca después de varias recaídas: ´Es largo y difícil dejar el alcohol y las pastillas´.
La adicción al trabajo es un problema que padecen, en distinto grado, entre el 7% y el 12% de los trabajadores. En esencia, consiste en ´mantener una relación patológica con algo tan elemental y básico como el trabajo´, como apunta José María Vázquez-Roel, responsable del centro Capistrano, especializado en el tratamiento de las adicciones.
Y, como le sucedía a José, no es raro que vaya asociado con otras dependencias. El propio Vázquez-Roel apunta que en el 30% de los casos que atienden por abuso de cocaína, el problema principal es la adicción al trabajo.
Hasta hace un par de décadas había aspectos de esta conducta que no se veían con malos ojos, como destaca Mario del Líbano, investigador de la Universidad Jaume I de Castellón. No sólo por el sector empresarial -que, en parte, sigue sin advertir el lado más oscuro de este hábito- sino por distintos estudios que hablaban de una vertiente positiva relacionada con la elevada productividad de estas personas o incluso con la satisfacción que les proporcionaba estar volcados de forma absolutamente incondicional en su carrera profesional.
Sin embargo, las últimas investigaciones han echado por tierra estas lecturas. La más reciente, publicada por un equipo de investigadores dirigidos por Del Líbano y colegas de la Universidad de Utrecht el pasado mes de febrero en la revista Psicothema, ha servido, por un lado, para resolver uno de los problemas que ha perseguido a estos pacientes: la dificultad de afinar su diagnóstico.
El artículo presenta un test relativamente sencillo de 10 preguntas, el Duwas (Dutch Work Addiction Scale), dirigido a detectar los niveles de adicción de los trabajadores.
Pero, además, el artículo deja claro el carácter patológico de este comportamiento. ´Hemos demostrado que la adicción al trabajo es un concepto negativo, ya que a mayor adicción existe una menor felicidad y una peor percepción de la salud que tienen estas personas´, sostiene Del Líbano.
En ello abunda José María Vázquez-Roel desde una perspectiva más clínica, fruto de la experiencia del tratamiento a decenas de pacientes: ´El trabajo les destroza la vida, viven sólo por y para trabajar, por lo que su vida se convierte en algo absolutamente unidimensional. Sacrifican todo lo demás, ya sean aspectos tan importantes como la salud o la familia´.
El estudio de las dos universidades, elaborado a partir de datos obtenidos de 2.714 trabajadores -de los que 2.164 son holandeses y 550 españoles- ha servido para delimitar el perfil del adicto al trabajo (los autores se refieren a la palabra anglosajona workaholic, algo así como trabajohólico) a partir de dos criterios.
Por un lado está el trabajo excesivo. Pero no basta con pasar 50 horas a la semana en la oficina, simultanear dos empleos, entrar el primero y salir el último del despacho o acudir habitualmente al puesto de trabajo los fines de semana y festivos. Además, debe ser un trabajo compulsivo. ´Es gente que no puede dejar de trabajar y que si lo hace se siente ansiosa y culpable´ apunta Del Líbano.
´No saben qué hacer si no tienen trabajo y se aseguran tener siempre algo pendiente para poder mantener esta actividad de forma constante´, añade. ´Son sensaciones similares al síndrome de abstinencia de los consumidores de drogas´, pero con una diferencia muy importante, ´a un alcohólico se le puede prohibir que siga bebiendo, pero a un adicto al trabajo no le puedes impedir que siga trabajando´.
Su perfil suele ser el de personas de 35 a 45 años que han alcanzado puestos de responsabilidad en sus empresas y que desempeñan tareas cualificadas. ´Este tipo de trabajo proporciona mucha autonomía a la persona, de forma que puede dilatar a su voluntad los horarios de trabajo e imponerse las cargas laborales que quiera asumir´, comenta el investigador de la Universidad Jaume I.
Desconexión y placer. Pero, además, se trata de personas con funciones ´que ofrecen posibilidad de crecer, de potenciar la creatividad, de aprender, desarrollarse, evolucionar´, características todas ellas muy estimulantes y con una potencial carga adictiva elevada. ´Hay que tener en cuenta que, al igual que cualquier sustancia química que crea dependencia, esta actividad proporciona placer, alivio, una desconexión del mundo real, como sucede con los ludópatas o adictos al sexo´, indica José María Vázquez-Roel. ´La adicción apenas se da en trabajos rutinarios, ya que una labor menos cualificada ofrece menos retos y suele tener horarios más rígidos, además de que no puedes trabajar si no estás en la empresa o la fábrica´, añade Del Líbano.
´Yo diría que existen dos perfiles del adicto al trabajo´, comenta el responsable de la clínica Capistrano. ´Por un lado están los obsesivos, personas muy perfeccionistas y exigentes que no saben delegar y quieren tener el control de todo; por otro, los narcisistas, que es gente muy ambiciosa y cegada por la obtención de poder´.
Entre estos últimos, el responsable del centro de rehabilitación destaca a los políticos. ´De hecho´, apunta, ´ahora mismo tenemos a alguno de ellos en tratamiento; la política es muy adictiva´. La adicción no distingue entre sexos, según el investigador de la Universidad de Castellón. ´Últimamente hay una mayor proporción de trabajadoras afectadas, pero ello se debe al mayor acceso de la población femenina a altos cargos´.
Además de los problemas que provoca este comportamiento en las personas que lo padecen, está el impacto que tiene en las empresas. ´Es difícil de evaluar´, indica Eva Cifre, que dirige, también en la Universidad Jaume I, un trabajo sobre las estrategias de recuperación frente al estrés y cómo afectan estas a la productividad y el bienestar psicológico de los trabajadores. ´Se suele evaluar a partir de las percepciones de los supervisores, clientes y subordinados de estas personas´.
A corto plazo, este tipo de personas ofrece un excelente rendimiento, de forma que, a primera vista, pueden resultar un perfil muy atractivo en los procesos de selección de personal. ´Hasta hace poco era gente muy solicitada´, admite Del Líbano.
Sin embargo, a medio plazo, el ritmo de trabajo tan elevado que se imponen estos trabajadores y los retos tan ambiciosos a los que aspiran provocan que, al final, no puedan con las metas que se marcan. ´Es gente que acaba comiendo mal, cuidándose poco, durmiendo de forma insuficiente...´, por lo que su rendimiento cae en picado.
´Se acaban convirtiendo en un problema para sus empresas´, añade José María Vázquez-Roel, que introduce un nuevo elemento: el mal ambiente que acaban generando.
Entorno competitivo. Se trata de personas muy competitivas que fuerzan a su entorno a seguir un ritmo muy elevado, que no saben delegar ni trabajar en equipo, por lo que cada vez se encuentran más aislados, de forma que generan un ambiente en sus empresas muy negativo y una tensión constante en sus relaciones con el resto de compañeros, como destaca Del Líbano.
A ello se suman los problemas personales que padecen en sus relaciones sociales, al reducir el círculo de amistades por no dedicar tiempo más que al trabajo, así como en su entorno familiar.
´Hay estudios en Estados Unidos que reflejan una tasa de divorcios más elevadas en gente con este tipo de problema´, según el investigador de la Jaume I, pero también tiene más riesgo de sufrir problemas de salud (cardiovasculares, gastrointestinales, incluso diabetes por episodios de estrés o emocionales).
Del Líbano advierte que es importante no confundir la adicción al trabajo con el compromiso con la empresa, que es ´un concepto positivo´. La diferencia fundamental entre estos dos comportamientos consiste en que las personas comprometidas, además de ser eficientes, tienen capacidad de desconectar de la vorágine laboral. Y es esta habilidad la que les permite descansar y, al volver al trabajo, mantener elevadas tasas de productividad.
´Es gente que sabe mantener el equilibrio entre el trabajo y su vida personal, de forma que el exceso de trabajo no les afecta a sus relaciones sociales ni familiares´, apunta Del Líbano. Sobre esta facultad, la de recuperarse de la presión del trabajo, está preparando un estudio su compañera en la Jaume I Eva Cifre.
No sólo sobre fórmulas de recuperación y cómo afectan a la productividad y el bienestar psicológico de los trabajadores; también trata de determinar cuáles son las claves que permiten a determinadas personas compatibilizar elevados ritmos de trabajo con un buen rendimiento, mientras otras personas caen en la ansiedad y la ineficiencia.
Una de las grandes especialistas en esta materia es Sabine Sonnentag, profesora de la Universidad de Constanza (Alemania). En sus estudios, alude a las distintas estrategias que ayudan a recuperarse del estrés laboral. Entre ellas está el distanciamiento psicológico, que consiste, por ejemplo, en irse de viaje o realizar actividades que sirvan de descanso mental como puede ser jugar con los niños.
Los llamados procesos de relajación fisiológica (masajes, balnearios, yoga), o las denominadas experiencias de dominio, que consisten en desarrollar actividades fuera del trabajo que supongan un desafío, como puede ser actividades deportivas o el aprendizaje de una afición. A ellas añade las experiencias de control: actos en los que la persona sienta que lleva las riendas y que puede elegir, que pueden ser tan simples como ir a la compra.
En todo caso, no existen reglas genéricas que sirvan para todo el mundo. ´Hay a quien le bastan 10 minutos de relajación para recuperarse, y quien necesita una hora´, apunta Cifre.
La reflexión de Cristina Simón, decana de Psicología Organizacional del Instituto de Empresa también tiene que ver con el compromiso con la empresa, pero desde una perspectiva diferente. Apunta que tradicionalmente se ha identificado este comportamiento con las jornadas maratonianas. Ahora, sin embargo, ´lo que se valora más es cumplir con los objetivos´ e, incluso, ´es hasta políticamente incorrecto´ echar demasiadas horas.
Buena parte de este cambio de tendencia no tiene que ver con las empresas, ´que nunca te van a decir que dejes de trabajar y siguen identificando el compromiso con echar el resto´. Tampoco con los efectos negativos que puedan generar estos empleados o jefes en su entorno, ´que pueden llegar a convertir el trabajo en una olla a presión´. El cambio ha llegado de la mano de una transformación en las dinámicas sociales: las nuevas generaciones valoran cada vez más el tiempo libre.
Ernesto Poveda, presidente de Recursos Humanos ICSA, coincide con esta idea. ´Es un efecto rebote de los jóvenes en contra de lo que han visto en casa. Buscan una vida más equilibrada entre el trabajo y su vida privada´. En ICSA, la empresa de selección de personal que dirige, lo ven a diario, asegura. ´A pesar de la crisis, la gente joven es exigente en esta parcela y quiere tener otras compensaciones no remuneradas en sus empleos y te pregunta: ´¿Voy a tener tiempo para formarme o simplemente ir a pasear?´.
Poveda compara estas actitudes con las de su generación, quienes entraron en el mercado laboral en las décadas de 1960 o 1970 con una cultura empresarial muy distinta, donde lo ´inhabitual´ era salir antes de las 20.30 del trabajo. ´En buena parte, esta tendencia la marcaron las multinacionales. Yo estuve en Ernst&Young en 1978 en Nueva York y era relativamente frecuente la gente que salía tarde para aparentar´, apunta. ´Es una cultura muy extendida, insana y que nunca desaparecerá al 100%´. Ernesto Poveda añade un factor coyuntural que mediatiza el grado de dedicación al trabajo: el de la supervivencia.
En una situación económica tan turbulenta como la actual, señala, buena parte de las pequeñas y medianas empresas -´que suponen el principal tejido empresarial´- no tienen más remedio que volcarse en el trabajo para salir adelante. ´A medio plazo habrá que buscar un equilibrio entre la vida profesional y laboral; pero en estos momentos la urgencia es sobrevivir´.
Jaime Prats- elpaisTecnicas antiestres: cómo preocuparse menos
Este año va a ser diferente , Ahora sí me voy a ocupar más de mí , algunas de las frases más escuchadas cada inicio de año, que muchas veces quedan sólo como expresión de deseos por el ritmo de vida agitado que se vive, con el estrés como marca registrada. "El 70% de las consultas por consultorios externos en centros asistenciales públicos y privados está relacionado directa o indirectamente con el estrés -asegura el doctor Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés -. Y no sólo aumentaron las consultas espontáneas, sino también las derivaciones de otros profesionales de la salud", detalla.
Los síntomas más frecuentes: nerviosismo, pérdida de concentración, irritabilidad, dificultades para dormir, cefaleas, palpitaciones, dolores musculares, etc. "A nivel cardiovascular, el estrés desencadena una serie de respuestas destinadas a preparar al organismo para la acción, produciéndose entonces el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y la vasoconstricción de los vasos sanguíneos superficiales", dice la doctora Ana Salvati, prosecretaria de la Sociedad Argentina de Cardiología .
Ante este panorama, la medicina tradicional parece no alcanzar: "Hay una inercia de la medicina formal que está muy vinculada con la enfermedad: se normaliza la presión, la glucemia, el colesterol del paciente, y se lo medica para que se sobreadapte a la vida de lleva, sin ir más allá y tratar de que revea su manera de vivir la realidad y generar un cambio", dice el doctor Carlos Martínez Sagasta, director médico asistente del Hospital Británico y coordinador junto con la licenciada Cecilia Rojo Bach de los Talleres Wellness Uptodate . En ellos se encargan de la prevención primaria: la idea es poder asumir actitudes diferentes a las habituales para evitar la enfermedad. "Descubrimos las necesidades en particular y fijamos metas basadas en publicaciones científicas", cuenta Martínez Sagasta.
La forma de trabajo radica en tratar a la persona de forma holística: cuerpo-mente-espíritu. "Se comienza con la toma de conciencia a través de cuestionarios, ejercicios de visualización, técnicas gestálticas, material informativo y discusiones grupales. Así, el participante consigue estar en condiciones de establecer metas concretas y de implementar las estrategias para lograrlas", detalla Rojo Bach.
Daniel López Rosetti, comparte el abordaje desde las fortalezas y debilidades y agrega: "Los tests psicológicos cognitivos, determinar los estilos de conducta, los exámenes físicos y los tests que miden la calidad de vida aportan más información sobre cómo tratar a las personas con estrés, muchas de las cuales no saben qué hacer con su propia vida".
En el caso de los talleres, el trabajo en grupo actúa como refuerzo y acompañamiento en la consecución de las metas, y resulta importante para evidenciar problemas comunes con sus pares. "Aunque están contempladas consultas o consejos en forma particular", destaca Martínez Sagasta.
Otro camino
Por su parte, el Mindfulness o Atención Plena, técnica nacida en 1979 en el Centro Médico de la Universidad de Massachussets y presente en Argentina desde hace 10 años, sigue atrayendo seguidores. "En los últimos dos años se observó un crecimiento de más del 50% de las personas interesadas en practicarla", dice la licenciada María Noel Anchorena, y asegura que desde enero tienen lista de espera para los cursos que se inician este mes (por abril).
Esta práctica, recientemente integrada a la medicina y psicología occidentales, consiste en prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento con interés, curiosidad y aceptación. "El estrés impide lograr objetivos personales, alcanzar las metas, porque distrae del momento presente. La práctica del Mindfulness hace que uno esté más atento a las situaciones que vive y le ayuda a regular las emociones, a autorregularse", amplía Anchorena.
El programa Mindfulness-based-stress-reduction (MBSR) consiste en un entrenamiento intensivo de reducción de estrés; los cursos son grupales, duran dos meses (1 vez por semana, 2 horas y media), y el participante se compromete a entrenar su mente diariamente.
"Cuanto más atenta al ahora y a las cosas de la vida cotidiana esté la persona, más preparada estará para modificar y generar estados de relajación y reducción de estrés; podrá recuperar el balance mente-cuerpo, que permite parar, detenerse, observar y, desde allí, dar una respuesta adecuada frente a los estímulos", agrega la especialista.
Tomar conciencia del cuerpo, de los pensamientos y las emociones, observar el cuerpo, realizar ejercicios de flexibilidad corporal (no son posturas de yoga), meditar caminando son algunas de las técnicas utilizadas en los talleres. "El entrenamiento les permite integrar el Mindfulness a su vida diaria: cuando viajan, están comiendo, con sus hijos, en una reunión... El saber lo que están haciendo y lo que les está pasando", concluye.
En cuanto a la actividad física, dada la falta de tiempo (o la imposibilidad de hacérselo) hay quienes sugieren hacer tandas de ejercicios repartidas a lo largo del día. "Sólo es aconsejable para personas que están muy ocupadas y no tienen un espacio para dedicarle más tiempo. El ideal es que trabajando mejor el manejo de los tiempos se permitan una actividad física más sostenida", afirma Martínez Sagasta. En tanto, su colega López Rosetti apunta: "Lo que no debe abandonarse nunca es la actividad física aeróbica. Nada mejor que una caminata con ritmo sostenido para combatir el estrés".
Las técnicas de respiración para relajarse y encontrar su propio eje también están en lo alto en este sentido. Pablo Faga, publicista e instructor de El Arte de Vivir , una organización internacional sin fines de lucro cuyo líder es el hindú Sri Sri Ravi Shankar, explica: "La respiración está íntimamente ligada a las emociones. Si la persona está estresada, el ritmo es corto. Aprendiendo a respirar, se revierten esos ritmos y se equilibran el cuerpo y la mente. La mayoría de las personas experimenta una desintoxicación en los primeros días".
En la Fundación Indra Devi , a la práctica de la respiración se suma el yoga: "A través del manejo consciente de la respiración podemos liberarnos de las molestias que nos aquejan. Pero para llegar al estado de profunda relajación es indispensable preparar el cuerpo y la mente, acompañándolo de una respiración consciente y rítmica", dice David Lifar, director de la Fundación. Una manera más de desarrollar el músculo de la concentración.
Sanación interior
Las editoriales participan de este movimiento. Desde recetas caseras para vivir mejor (recurriendo a los remedios de la abuela) hasta las últimas técnicas de sanación encuentran público interesado. Uno de los últimos best-seller es el del holandés Arnaud Maitland, Vivir sin arrepentimiento , donde propone alcanzar la sanación interior valorando la vida sin ser presa del pasado. La verdadera enfermedad es creer que no hay salida es la premisa de este maestro del budismo tibetano. La ecuación es simple: si la energía circula bien a través de nuestro cuerpo, estamos sanos, felices y tenemos mayor claridad mental. Mediante la práctica de Kum Nye, un antiguo sistema de curación de origen tibetano que propone aliviar el estrés y desarrollar el equilibrio, desbloqueando y movilizando la energía, se logra el ansiado equilibrio. Un tipo de psicología positiva que propone obtener los mejores pensamientos para mejorar nuestras vidas.
Para cada cual, un camino
Cada persona es un mundo dice el dicho popular, y algo de cierto tiene, porque en general no todas las recetas son para todos. "Probablemente a algunos no les haga bien el yoga, o no les interese practicarlo. Lo fundamental es desarrollar un sano egoísmo, es decir, hacer las cosas que nos den placer: leer, pescar, ir al cine...", propone el doctor López Rosetti.
Rojo Bach coincide: "Si la persona es acelerada, le recomendamos yoga; pero si lo que necesita es descontracturarse, le sugerimos tomar clases de baile; hay otras a las que hay que enseñarles a divertirse... Para cada una existe una herramienta adecuada". Lo fundamental, encontrar la propia fórmula de la felicidad.
lanacion.com.ar
Dormir poco y mal, un transtorno de este tiempo
El 25% de los argentinos padece de "problemas severos del sueño" y el 50% tiene "algún inconveniente" para dormir; el impacto en la vida cotidiana según la mirada de especialistas y de personas que lo sufren
María, de 36 años, hace 15 que no puede dormir bien. Como mínimo dos veces por semana no logra pegar un ojo hasta las cuatro de la mañana; el resto de las noches siente que no descansa bien, que cualquier ruido o luz la despierta. Después de noches así, su día es eterno y todo le pesa el doble. "Vivo cansada, hasta siento lento el cuerpo, me duele la cabeza, me cuesta concentrarme", relata a lanacion.com. Nunca hizo terapia ni consultó a un especialista. "Hace unos cinco años que tomo melatonina, pero me doy cuenta de que ya casi no me hace efecto", reconoce.El doctor Daniel Cardinali comenta que el caso de María es más habitual de lo que los médicos quisieran. Y considera que el problema del sueño es "mayúsculo" en nuestras sociedades aceleradas. "Dormimos un 20% menos de lo que dormíamos hace 40 años, lo que implica descansar dos horas menos en promedio por día", informa, y cita un estudio que lo avala (ver documentos adjuntos). Según comenta, esta reducción, en algunas personas es intrascendente, pero en otras genera trastornos del sueño.
"Estos problemas tienen un impacto en la calidad de la vigilia, en la calidad del día de las personas. Hay quienes se duermen en lugares inadecuados; éstas son pruebas de las somnolencias que el individuo experimenta", señala.
Los estudios que maneja -apunta- revelan que el 25% de la población tiene "trastornos serios" para dormir y afectan su calidad de vida. En tanto, un 50% tiene "dificultades" para conciliar el sueño. "Esto tiene que ver con una sociedad estresante que invade el sueño", considera. Y se refiere a las alternativas de solución: "No dar fármacos", dispara contundente, y habla del impacto negativo en la salud y de la adicción que generan. Más bien, sugiere, hay que tratar de que la persona "elabore el tema del insomnio" y pueda encontrar las causas que lo producen, para así trabajar sobre ellas.
lanacion.com.armiércoles, 14 de abril de 2010
Un blog de cosas "geniales" se convierte en libro
Pasricha dijo que su blog http://1000awesomethings.com pretendía subrayar los placeres simples de la vida, a menudo dados por sentado, como encontrar dinero olvidado en un bolsillo, ponerse ropa interior directamente salida de la secadora, o arreglar aparatos electrónicos con un golpe.
Pocos se dieron cuenta de que su blog pondría el dedo en la llaga y atraería a 40.000 personas al día para unirse a sus discusiones sobre cómo disfrutar del último triángulo de una papa al fondo de una bolsa o sobre el placer de terminar llorando después de reírse muy fuerte.
Pasricha, de 30 años, que trabaja en un departamento de recursos humanos en Toronto, se quedó estupefacto cuando ganó dos premios Webby, considerados "los Oscar de internet" al mismo tiempo que su matrimonio acababa y uno de sus mejores amigos se suicidaba.
Entonces, entre sus dramas personales y las dificultades de una crisis económica, también firmó un acuerdo para un libro, y "The Book of Awesome", que contiene 200 de sus cosas sensacionales, sale esta semana.
"Convertí el peor año de mi vida en mi mejor año centrándome en lo positivo. En Amazon tengo un ranking mejor que el del Dalai Lama y creo que es una señal de que la gente quiere que vuelva el optimismo", dijo Pasricha a Reuters en una entrevista telefónica.
"Todos los días intento encontrar algo que sea impresionante, gratuito y universal para compartir, como aplastar las burbujas de un envoltorio de plástico, oler una panadería o la sensación de que se abra una nueva caja en un supermercado".
Pasricha dijo que cuando empezó su blog en junio del 2008 pensó que podría tener dificultades para que se le ocurrieran 1.000 momentos sencillos pero impresionantes en la vida, pero ahora va por más de la mitad y las ideas siguen llegando, tanto de él como de los seguidores de su blog.
"La idea de tener un contador de cosas estupendas es casi un cliché, pero yo intentaba definir un nuevo matiz de genial: cosas que sabemos que son geniales pero simplemente no lo decimos o hablamos con otra gente de ello", dijo, citando el ejemplo de los satisfactorios últimos segundos de desenredar un nudo difícil.
Pese al éxito de su blog y el próximo lanzamiento de su libro, Pasricha dijo que no tenía intención de cambiar su vida.
"Tardo una hora al día en ir a trabajar a las afueras y trabajo en un cubículo. Me gusta mi empleo porque me gusta la gente con la que trabajo. No soy escritor y no sé cómo usar el punto y coma. Simplemente me gusta observar el mundo y documentarlo", declaró.
(Traducido por Blanca Rodríguez en la Redacción de Madrid; Editado por Lucila Sigal)
Trabajo y Familia ¿Son compatibles?

Pareciera que en algunas organizaciones, los empleados no pudieran tener familia, pues todo su tiempo y concentración mental deben estar dispuestos en las exigencias laborales. Lamentablemente la mayoría de las personas deben aguantarse esta situación, a costa de su felicidad y bienestar de sus familias, pues la remuneración económica está condicionada a la subsistencia.
En algunas empresas del mundo capitalista actual se exige en un altísimo grado la capacidad de producir sin importar cómo se obtenga. Si nos descuidamos podemos llegar a tener un estilo de vida que impide el desarrollo personal y familiar, una vida agitada y estresada que no ayuda nada a la realización personal.
La necesidad de ser competitivas puede llevar a algunas organizaciones a exigir un ritmo de trabajo y de logros que los trabajadores podrían asemejarse más bien a máquinas productoras, inhibiendo sus emociones y relaciones familiares. El resultado es un ambiente de estrés, desmotivación agotamiento y deterioro de la calidad de vida.
Por eso surge con mucha fuerza la tendencia a armonizar el trabajo efectivo con los demás componentes de la vida humana. La invitación es lograr el equilibrio entre el desarrollo individual, familiar y laboral del recurso humano.
Modelo EFR “Empresa Familiarmente Responsable”
El modelo de EFR busca que las organizaciones sean más “humanas”, con todo lo que este término contempla. Además, reconoce a la familia como un elemento de interés y se preocupa por su felicidad.
Qué es y qué no es una EFR
La EFR es aquella que ve al empleado como un “colaborador”, el cual es un ser “social” con un entorno familiar. Estas dos palabras se ven algo simples, pero su envergadura es vasta. Lo cual requiere un cambio de pensamiento, reaprender algunas cosas y dejar a un lado los paradigmas.
Algunas políticas de una EFR
Todo está por crear, pero hasta el momento las políticas más comunes entre las empresas que se han logrado certificar en este tema, han optado por medidas como: horarios flexibles para que sus empleados atiendan sus necesidades familiares; brindar formación personal a sus empleados para que sean mejores personas, esposos y padres; horarios justos y exigencia de su cumplimiento; respeto de los tiempos libres y de descanso; oportunidades de formación; subsidios para el estudio de los hijos; licencias de maternidad y paternidad más amplias; reducir la carga de trabajo extra laboral del empleado; posibilidad de trabajar desde las casas; permisos para emergencias familiares; entre otros.
Acciones concretas
También las organizaciones sociales avocadas a temas familiares nos estamos haciendo eco de estas políticas. La organización argentina “Proyecto Padres” ha instaurado un premio a la EFR del año, reconociendo y valorando a las empresas que adoptan políticas en este sentido.
Asimismo, Familia Sur posee un programa de trabajo llamado “Empresas en Familia” dónde se brinda asistencia especializada a los empleadores a partir una política de recursos humanos basada en la valoración y desarrollo de la dimensión familiar del empleado, lo que permite potenciar el trabajo y la productividad de las empresas. Si desea conocer más de este servicio no dudes en contactarte con su directora, la Lic. Laura Pacetti (empresas@familiasur.org).
Fuente: ICWF - Centro Internacional Trabajo y Familia (www.iese.edu/es)
miércoles, 31 de marzo de 2010
El estrés produce mal aliento
Otras causantes de la halitosis temporaria son la fiebre, dormir durante más de media hora, los fármacos, la quimioterapia, el cigarrillo, el alcohol, la falta de ingesta de alimentos por un período largo de tiempo, no tomar mucho líquido en el día. Las causas son tan variadas que esto explica que todas las personas la padezcan en algún momento del día.
En el caso de la halitosis crónica, en cambio, los desencadenantes tienen más que ver con una placa bacteriana que se produce en la lengua y que alberga bacterias anaeróbicas; éstas proliferan en sitios como encías inflamadas, espacios interdentarios, pliegues de la lengua, etc.
Marigo Klein se extiende en definiciones y tratamientos de este "desequilibrio bacteriano considerado una enfermedad social". Focaliza en el impacto en la vida cotidiana de quienes la padecen. "Te aleja de los vínculos, porque la gente no quiere hablar con alguien que exhala un aroma desagradable, produce inevitablemente distancia", dice y se explaya en casos de pacientes que se separaron de sus parejas por este problema, otros que estaban en crisis y lograron recomponer sus vínculos, de personas que se volvieron más sociables, que ganaron seguridad en el trato con sus pares y con sus superiores en el trabajo, entre otras historias.
Paola llega al consultorio y accede a contar su historia a lanacion.com. Pide, al igual que los demás pacientes, no dar la cara. "Ni siquiera con mi marido hablo de esto. Es algo que avergüenza, deserotiza, no sé bien qué es pero prefiero no hablar en cámara", se excusa. Cuenta que hace años que estaba con esta "molestia", que no lograba opacar con chicles ni pastillas, y que no bien vio a un especialista confirmó como halitosis crónica y empezó el tratamiento.
Lo que ocurre con su marido es curioso, porque con él entró en crisis y estuvo a punto de separarse por el rechazo que ella percibía; sin embargo, nunca pudieron conversar sobre el tema. "Ahora que estoy en tratamiento volvió la intensidad de los besos, volvió la pasión", dice sonriente, segura, y mira a su médica.
lanacion.com.ar
Tres siestas al día como terapia
El País
Ponerse colorado también es una cuestión de estrés
También están las personas que preferían perderse una cita por temor a un brote en las mejillas o el cuello, las principales zonas de esta enfermedad que avergüenza y que afecta, en su mayoría, a mujeres.
La especialista explica que el estrés es uno de los desencadenantes del enrojecimiento de la piel. "El estrés tiene una incidencia importante porque la rosácea está íntimamente ligada con la dermatitis seborreica y, cuando hay una situación de tensión, el cuerpo segrega más sebo. Entonces aparecen esas lesiones que quedan instaladas y persisten", informa la médica. Otras de las causas de la rosácea, una enfermedad que tiene un componente genético importante, son los cambios bruscos de temperatura, las emociones fuertes, el uso de ciertos cosméticos, el consumo de bebidas calientes o alcohólicas, entre otras.
María del Carmen Escobar hace cinco años que trata esta enfermedad. Siente una mezcla de vergüenza y bronca al reconocer que su cara roja y su cuello brotado la acompañarán siempre. "No puedo estar al sol, no hay maquillaje que aguante, bebidas alcohólicas nunca tomé", enumera. Y agrega que en su nuevo trabajo como niñera descubrió un nuevo desencadenante para su karma: "Cada vez que le hago baños de vapor al pequeño, me broto toda, me arde la piel y es una sensación de calor y ardor que no se apaga con nada".
Si bien este mal no tiene cura -es una enfermedad crónica- hay tratamientos que permiten controlarla para que los pacientes puedan llevar una vida normal. Lo importante, recomiendan, es tratarla a tiempo.
Desencadenantes
Entre los factores que pueden desencadenar la rosácea están:
- Climáticos: como el sol, el frío y la humedad
- Emocionales: el estrés y la ansiedad
- Los relacionados con los cambios de temperatura: el uso de saunas, bañeras, estufas y ambientes calefaccionados
- El uso de productos para la piel: determinados cosméticos, productos para el cabello, cremas, tratamientos como peelings o exfoliaciones
- El consumo de bebidas calientes o alcohólicas
- El hábito de fumar
- El uso de determinados medicamentos
lanacion.com
El 90% de los enfermos de cancer de colon podrían curarse si se detecta a tiempo
Pese a ello, cada año mueren 14.000 españoles por este diagnóstico (las carreteras se cobran 'sólo' 4.000 víctimas anuales y el sida, 1.300). La estadística también indica que sólo la mitad de los pacientes sobrevive cinco años después de su diagnóstico. "Es como la noche y el día", reconoce José Manuel Echevarría (53 años), que conoce la experiencia en primera persona.
El jefe de Servicio de Microbiología Diagnóstica del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III acababa de regresar de un viaje a Tanzania cuando empezó a sufrir las primeras molestias intestinales. Lo que él atribuía a una infección por amebas resultó ser un cáncer de colon; "y aunque yo estoy en el mundillo sanitario, no sabía mucho sobre este tumor", reconoce.
Revisiones a partir de los 50
Antes de su diagnóstico apenas había oído el mensaje de los especialistas: "Se recomienda que hombres y mujeres se realicen pruebas periódicas a partir de los 50 años, aunque no presenten síntomas o se encuentren aparentemente sanos". Un mensaje especialmente importante para las personas con antecedentes familiares de este tipo de cáncer, puesto que hasta un 30% de estos tumores tiene carácter hereditario.La colonoscopia (realizada cada 10 años a partir de los 50) es la 'prueba reina' para la detección precoz de este tumor, pero no la única. Una sigmoidoscopia (que analiza sólo una porción del colon) cada cinco o un análisis de sangre en heces cada uno o dos años podrían salvar miles de vidas al año. Además, para quien aún sienta temor al pensar en la exploración, Echevarría se muestra tranquilizador: "Uno ni se entera".
Después del diagnóstico, este especialista pasó por el quirófano para que le extirpasen una porción de unos 30 centímetros de intestino y una fracción del hígado donde habían aparecido indicios de metástasis. Después siguieron seis meses de quimioterapia. "Ahora sigo una vida normal, me hago un TAC y una analítica cada seis meses y una colonoscopia de seguimiento cada año y medio".
Este 30 de marzo, uno de esos muchos días mundiales que pueblan el calendario, no tiene como objetivo concienciar sólo a la ciudadanía; también a los políticos. Sobre todo a las comunidades autónomas, que son las que tienen la responsabilidad de poner en marcha programas de cribado poblacional. En la actualidad, sólo seis regiones ya tienen en marcha estrategias de este tipo (similares a los programas de mamografía para el cáncer de mama): Cataluña, Valencia, Murcia, País Vasco, Cantabria y Canarias. En otras existen iniciativas piloto aún no desarrolladas plenamente.
"Si en su comunidad no existe, pídale a su médico que le haga alguna prueba para la detección precoz", aconseja el microbiólogo. "Si se hacen cuentas, desde cualquier punto de vista, las pruebas de cribado son mucho más baratas que tratar a miles de pacientes con cáncer de colon".
elmundo.es
lunes, 29 de marzo de 2010
Para los judios hoy empieza la Pascua
clarin.com
lunes, 8 de marzo de 2010
¿Dedicas más tiempo a trabajar que al hogar?

La familia aparece como una prioridad para la mayoría de los trabajadores, que siempre hablan de las bondades de la vida hogareña. Sin embargo, el pensamiento muchas veces no acompaña a las acciones y, en los hechos, la mayoría termina cayendo en cuenta que dedica menos tiempo del que le gustaría -o del que piensa- a las cuestiones hogareñas.
Según un relevamiento realizado por la empresa Trabajando.com, del que tomaron parte 3.500 trabajadores, la mayoría de ellos considera que mantiene un equilibrio entre la dedicación a la familia y al mundo laboral, pese a que, al contabilizar las horas que se le dedica a uno y a otro, el hogar queda relegado. Al ser consultados, un 71% consideró que mantiene un equilibrio entre su vida familiar y su trabajo. Sin embargo dentro de este mismo grupo mayoritariamente "familiero", el 63% reconoce que dedica menos de 20 horas por semana a las actividades del hogar. De los 3.500, el 37% de los encuestados comparte con la familia más de 20 horas semanales, un 23% entre 15 y 20 horas, un 15% entre 10 y 15 horas y un 25% menos de 10 horas a la semana.
En las horas dedicadas al trabajo el 38% de los argentinos le dedican más de 47 horas semanales, mientras que un 37% entre 40 y 47 horas y, el 25% restante, menos de 40 horas.
Fuente de satisfacción
Pese al escaso tiempo que comparten los trabajadores argentinos con sus familias, el 58% de ellos dice que ésta es su principal fuente de satisfacción. Mientras que un 15% señala que el dinero es lo más importante en sus vidas, otro 13% pone en este lugar al trabajo y sólo el 13% encuentra satisfacción en sus hobbies.
Al profundizar en hábitos y costumbre, el estudio reveló que el 60% de los consultados reconoció no poder dejar de contestar correos electrónicos, llamados o mensajes de texto de índole laboral aún durante las vacaciones, fines de semana y en su tiempo libre.
Asimismo el 49% reconoce que mientras están en el trabajo necesitan estar atentos y prestar colaboración a lo que sucede en sus hogares, mientras que el 51% asegura que se concentra sólo en las tareas laborales.
La necesidad de tener un equilibrio entre la vida laboral y la familiar o personal es un elemento al que las empresas deben prestar atención. "Dedicar mas hora sal trabajo no significa necesariamente obtener mayor eficiencia", apuntó el responsable del estudio, Pablo Molouny.
"Cuando un empleado está pasando por problemas en su hogar es muy difícil que éste sea productivo y esté motivado en las horas laborales", agregó.
Según Molouny, las empresas deben colaborar para que exista un balance entre familia y trabajo y que encuentre el espacio para que pueda estar presente en su casa, sobre todo en sus días o tiempos libres.
Una tarea difícil
Mariano Suárez (41 años) es encargado de un comercio en el microcentro. Luego de escuchar los resultados de la encuesta , reconoce que busca cómo dar más tiempo a su familia, pero que no es una tarea sencilla para él. "Estoy prácticamente todo el día aquí (en el negocio), ya que cerramos tarde al mediodía y a la noche. Uno siempre tiene en la cabeza a la familia, pero realmente es difícil hacerse más tiempo para estar en el hogar", afirmó.
En igual sentido habló Guido Martínez (22 años), que distribuye insumos plásticos para comercios. "No estoy casado ni tengo hijos, pero veo muy poco a mis viejos. Lo único que puse como regla de oro en el trabajo es que los domingos no llevo mercadería a nadie. Para mí, es el día de estar en casa y pasarla en familia", aseveró.
Marcela Juárez (32 años) es maestra y trabaja en una escuela primaria. Tiene dos hijos (uno de cuatro y otro de dos y medio) y reconoce que su empleo consume gran parte del día. "Pero lo fundamental es organizarse de tal manera que no se lleve el trabajo a casa. En mi caso, estoy toda la mañana y hasta cerca de las 16 en la escuela. Me quedo hasta esa hora para corregir y planificar las clases allí y, de esa hora en adelante, dedicar todo mi tiempo a los chicos y a mi marido", explicó.
Según la experiencia de cada trabajador, la organización del tiempo varía de acuerdo a los objetivos de cada uno y a las prioridades que se fija para su vida.
¿Cómo es en nuestro caso?¿Lo hemos pensado seriamente?
Fuente: http://www.lagaceta.com.ar

